Ya sé que dije que usaría el blog para ordenar un poco mis recetas, pero no he podido evitar publicar esta entrada.
Me encanta hablar de crecimiento personal y siempre me he quedado con las ganas de escribir más sobre este fenómeno que tantos dolores de cabeza me dio y que ahora, aunque a veces quiere asomar la patita, consigo controlar mucho mejor.
Hay un término en inglés para denominar eso que hacemos cuando no paramos de darle vueltas a la cabeza. No por que tengas una situación concreta altamente estresante y tenga que darle salida, no, no me refiero a eso. Hablo de esa clase de pensamientos que te hacen revisar cada pequeña discusión que has tenido a lo largo de tu vida punto, por punto. Esos pensamientos que te repiten todas las cosas malas que podrían suceder si tomas ciertas decisiones o los que te atormentan recordándote hechos del pasado de los que te arrepientes o que te hubiese gustado saber manejar de otra forma.
Es agotador, frustrante y genera un nivel de ansiedad espantoso tener ese tipo de mentalidad.
En inglés lo llaman “overthinking” que viene a ser algo así como “pensar en exceso”.
Durante muchos años sufrí mucho por generar constante este tipo de pensamientos, casi de manera obsesiva y me gustaría hablar sobre cómo conseguí parar de darle vueltas en mi cabeza a cada idea, palabra, miedo o sentimiento porque en la época en la que yo lo sufrí me hubiese encantado poder hablar con alguien del tema, ponerle nombre y combatirlo.
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*Ilustración de Lesya Poplavskaya
Así que aquí tienen unos pasos básicos que a mí me ayudaron a combatir la situación:
1.Reconocer que esta manera de gestionar las emociones está acabando con tu energía, no es útil y lo único que consigue en generarte estrés y ansiedad.
Parece una obviedad este paso, pero cuando estás en este bucle, no ves otra manera de expresar tus preocupaciones y no tienes herramientas necesarias para entender que es algo que puedes controlar, tú eres dueña de tus pensamientos.
- Darte cuenta cuando entras en el bucle de repetir el mismo pensamiento en tu cabeza y permitirte parar.
Localizar cuando empiezas a generar esos bucles infinitos de pensamientos negativos en primordial para hablarte a ti misma y decir ¡Hasta aquí! Ya lo pensé, ya me preocupé; ahora toca ocuparse. - Practicar eso que ahora llaman “Mindfulness” o pequeñas meditaciones que te permitan dejar ir esos pensamientos. Hay muchos ejercicios distintos que te ayudaran a centrarte en el aquí y el ahora.
- Empezar a tener conciencia de lo que es un problema real y lo que es una película que te estás montando en tu cabeza sin producción de Spielberg ni nada.
Desdramatizar situaciones que ahora mismo te parecen muy graves ayuda mucho a parar estos pensamientos. Las cosas graves, repito, graves de verdad son muy pocas. Así que intenta explicar la situación que te montas en tu cabeza como si fuera una película de cine mudo y pásala muy rápido, ponle humor y haz chistes de tu propia miseria. Créeme, funciona. - Ten paciencia contigo misma, háblate bien, permítete errores.
La realidad es que solemos ser muy pacientes y comprensivos con los demás, en cambio nos juzgamos a nosotros mismos con una dureza implacable. ¡Deja ya de hacerlo! Háblate bien, desde el amor, perdonándote cada error, de verdad, sin miramientos. Hacemos lo que podemos con las circunstancias que tenemos. Sin más. - Deja de preocuparte y ocúpate.
Una vez hayas encontrado la raíz real de tus problemas, consigue que todo lo que no sean problemas reales desaparezcan. Todas esas superproducciones de Hollywood que te montas en tu cabeza hay que dejarlas marchar y la mejor manera de conseguir, según mi experiencia es ocuparse. Genera un plan de acción real, sencillo y factible sobre cosas que puedas mejorar dentro de esa circunstancia que tanto te molesta. - Acude a un terapeuta
Te recomiendo que vayas a un terapeuta si ves que lo necesitas para que te guíe con estos ejercicios, una psicóloga o un psicólogo te puede enseñar ejercicios para controlar la respiración, visualizaciones para concentrarte en el aquí y el ahora y mil herramientas más que te ayudarán a salir de ese proceso de pensamiento en bucle que tanto estrés te genera. Será la mejor inversión que hagas en tu vida porque estarás invirtiendo en ti.