Hazme caso, tienes que hacer esta receta. Es perfecta para esa gente que dice que odia cocinar con todas sus fuerzas o con cero experiencia en los fogones. Sale perfecta a la primera, necesitas muy pocos ingredientes y encima congela genial. ¿Qué más se puede pedir? En instagram he recibido muchas fotos, a mí me gusta llamarlas testimonios de fe, de personitas encantas con su versión de este plato tan socorrido y facilón.
Apunta, apunta.
Ingredientes
Solomillo de pavo
2 cebollas medianas
2 hojas de laurel
1/2 vaso de vino blanco
Agua
Sal

1. En un caldero pon un poco de aceite de oliva virgen extra, cuando esté bien caliente marca el solomillo de pavo (marcar significa que lo tiramos por fuera a fuego fuerte, pero sin que llegue a hacerse la carne por dentro). Así el trozo de carne se sellará, mantendrá sus jugos dentro y quedará mucho más jugosa.
2. Una vez esté marcado el pavo, lo retiras y en ese mismo caldero y con el aceite que quede pones a sofreír la cebolla cortada en tiras con una pizca de sal, pimienta negra y las hojas de laurel.
3. En el momento que veas que la cebolla empieza a estar dorada le añades medio vaso de vino blanco (hazme el favor de usar uno decente, nada de los de tetra brick). Esperas a que se evapore el alcohol y le añades los dos vasos de agua y esperas a que hierva.
4. Le retiras las hojas de laurel y trituras la salsa.
5. Ahora solo queda volver a meter el pavo en la salsa y dejarlo todo a fuego medio hasta que el pavo esté hecho.
Te advierto que la salsa es adictiva y que le suele gustar mucho a los niños. Así que ya sabes, toca comprar pan para poder mojar en ella a gusto.
Es imposible que hagas esta receta solo una vez, según la pruebas se vuelve un fijo en el hogar. Palabra de gordapapa
Un comentario en “Solomillo de pavo con salsa de cebolla”