Yo tenía un trozo de calabaza asada en casa y la miré, muy fijamente y ella me miró a mí y supe en aquel momento que se convertiría en risotto.
La realidad es que preparé este plato, porque adoro el risotto de calabaza con chipirones que hacen en el restaurante «El Triciclo», en Vegueta, Gran Canaria.
Lo hacen riquísimo, pero claro,ahora mismo con una pandemia mundial en marcha, es inviable tener el placer de disfrutar de este plato.
Así que mirando ese trozo de calabaza, me conformé con la idea de intentar hacer algo parecido con lo que tenía en casa. El original lleva chipirones, rúcula y cebollino y yo no tenía nada de eso. Además, hay un pequeño detalle sin importancia, no tengo ni idea de cómo lo hacen allí.
Así que digamos que esta es mi humilde interpretación, con el único objetivo de intentar disfrutar de un plato rico recordando un restaurante que adoro.

Ingredientes
350 gr de calabaza asada
300 gr de arroz de grano corto (arborio o carnoroli son mis favoritos)
1 cebolla pequeña
1 litro de caldo de verduras
2 cucharadas de queso crema
1/2 vaso de vino blanco
40gr de queso semi de cabra de San Mateo
Aceite
Sal
Pimienta negra
150 gr de calamares sahariano
Opcional
Perejil fresco ( me hubiese gustado ponerle rúcula y cebollino, pero en época de pandemia, me conformé con lo que tenía en la nevera)
Un poco más de queso semi de cabra de San Mateo para poner por encima justo antes de comer (o el queso que más te guste)
Preparación
1. Pon en un caldero la cebolla cortada en cuadrados muy pequeños con un chorro de aceite de oliva y un poco de sal, cuando la cebolla empiece a estar blandita pon el la calabaza asada.
2. Deja que todo se haga a fuego medio hasta que la cebolla esté totalmente transparente. Entonces, tritúralo todo con la batidor hasta que se quede como un puré.
3. Vuelve a poner la calabaza y la cebolla trituradas en el caldero y añade 300 gr de arroz de grano corto junto con 1/2 vaso de vino blanco, siempre digo lo mismo, pero insisto, usen un vino decente (dentro de lo que te permita tu economía,claro), si usas uno malo, se nota. Y deja que se evapore el vino.
4. Ahora toca ir añadiendo el caldo de verduras poco a poco, hay que poner un cucharón, esperar a que se evapore mientras removemos con cariño y suavidad el arroz y luego volver a incorporar otro cucharón de caldo y seguir removiendo suavemente hasta que se vuelva a evaporar. Así hasta que el arroz esté blandito. Normalmente, tarda unos 20 minutos y la cantidad de caldo que vas a necesitar es difícil de calcular, depende de lo que absorba el arroz. Si ves que te quedas sin caldo, puedes añadirle agua.Pero en ningún caso se te ocurra poner todo el caldo de golpe, ASÍ NOOOOOOO, recuerda que lo importante en un risotto es que se quede meloso, no es arroz caldoso, ni una paella. Y la única manera de conseguir eso, es ir incorporando el caldo, muy poco a poco, removiendo el arroz continuamente y esperando a que se evapore antes de volver a añadir más caldo hasta que el arroz esté hecho. Si te pasas y pones demasiado caldo cuando ya el arroz está blandito, será más complicado poder reducirlo y que quede bien, así que no tengas prisa y vete poquito a poco.
Yo le pongo la sal al gusto y un poco de pimienta negra recién molida en ese momento y luego lo vuelvo a probar al final, y rectifico si lo veo necesario.

5. Desde que veas que el arroz está blandito, ponle las 2 cucharadas de queso crema, remueve de nuevo y ponle el queso recién rallado.
6. Sirve inmediatamente, no hay nada más desagradable que el risotto frío y recuerda que tienes que consumirlo en ese momento, nada de recalentarlo ni guardarlo para el día siguiente. El risotto no funciona así, una vez frío sigue absorviendo el líquido y se convierte en una argamasa rara.
7. En una sartén saltea los calamares limpios con un poco de sal y pimienta y ponlos por encima del risotto recién hecho y añade el perejil fresco picado y un poco más de queso semi de cabra recién rallado. Y a disfrutar.
5 comentarios sobre “Risotto de calabaza con calamares”