La primera vez que hice falafel fue un desastre, según puse la masa a freír se deshizo y me quemé, porque el aceite no paraba de saltar ¡Un drama!
Yo no entendía lo que pasaba, había seguido la receta al pie de la letra, intenté arreglarlo poniéndole harina, pero aquello quedó que parecían piedritas, en vez de un bocado tierno y delicioso.
Después, descubrí que la receta que seguí en ningún momento explicaba que los garbanzos tenían que estar crudos. Puestos en remojo desde la noche anterior, pero crudos. Sin cocer.

Y claro, lo entendí todo. Y como no quiero que a nadie le pase lo mismo que a mí, les aclaro, los garbanzos van CRUDOS, hidratados en agua desde la noche anterior, pero CRUDOS.No valen los que vienen ya cocidos. Jajajajaja así evitamos tragedias, dramas, quemaduras y llantos 🥙

Ingredientes
300 gr de garbanzos CRUDOS
1cebolla
2 dientes de ajo
1 cucharadita de levadura
2 cucharadas de perejil fresco
2 cucharadas de cilantro fresco
2 cucharaditas de comino
Sal
Pimienta
🥙Preparación
1. Pone en remojo los garbanzos desde la noche anterior.
2. En una picadora tritura bien los garbanzos y luego añade el resto de ingredientes y vuelve a triturar.
3. Pon esta masa en la nevera, al menos 1 hora. Este reposo ayudará a que la masa se apelmace y pillará más sabor.
4. Forma los falafel sin apretar demasiado o te quedaran muy pastosos. Si ves que la masa está un poco húmeda, puedes secarla un poco con una servilleta una vez formado el falafel justo antes de freírlos.
5. Pon una sartén con abundante aceite, fríe los falafel cuando el aceite esté bien caliente, dales la vuelta cuando estén bien dorados.¡Ojo que se hacen enseguida!
*También se pueden hacer en el horno.
Yo los serví con una salsa de yogur y tahini (aceite, yogur, ajo, cilantro, tahini, limón, sal y pimienta) que les va genial, le da frescor y el sabor es ligero. También le he puesto tomate, lechuga y cebolla macerada en limón y sal, porque soy gordapapa profesional.
