Nada me define más que esto. Si hay algo que me gusta más que comer es hablar de comida.
Me divierte muchísimo.
Disfruto mucho escuchando las recetas familiares de los demás, que me manden fotos de los platos que prueban en restaurantes nuevos, que me enseñen mil cosas sobre las frutas y verduras de temporada, aprender sobre los mejores cortes de carne, intentar recordar todos los nombres de los pescados habidos y por haber…

Podría pasarme el día así, por eso cuando estamos entre amigos disfrutando de una comida deliciosa en un restaurante y mientras nos estamos terminando el postre, ya a punto de dejar la cuchara a un lado, porque tendrían que implantarte un estómago nuevo para que entrara una miga más;entonces, siempre, alguien empieza a hablar de otro nuevo sitio para probar o de una receta que tomó no sé donde y alguien dice eso de «¿¡Pero cómo podemos seguir hablando de comida si no nos entra ya ni el bigote de una gamba!?».
La única respuesta posible es siempre» Pues porque somos unos #gordapapas».