Yo por aquí me he ganado una fama por mis huevos. Algo que siempre soñé poder decir «Me conocen por mis huevos».

En pleno confinamiento y para aprovechar las sobras de la nevera hice la shakshuka1 más fácil y menos canónica de la historia, luego llegaron los huevos en el purgatorio2 con burrata.
Ya saben, esos huevos flotando en salsa de tomate como almas en pena en el purgatorio,pero bien acompañados de queso y espinacas.
Recibía todas las semanas fotos de sartenes ajenas llenas de huevos y salsa de tomate con mensajes de felicidad por tal delicioso descubrimiento.
Luego fueron los huevos con setas, el falso pastel de calabacín coronado por un par de huevos, los pasteles de tortilla, la tortilla rellena de queso de cabra…
Son de las ideas más simples y más replicadas por aquí.
Y los entiendo, el huevo es un alimento genial, fácil de usar, económico y muy versátil.
Todas las personas que no pueden o no quieren comer huevo, sustituyan este por cualquier ingrediente humilde, pero resultón, por ejemplo lentejas, papas, garbanzos…
No hace falta caviar de beluga para sentir en tu hogar que estás disfrutando de una comida de dioses.
Apreciar la belleza de la sencillez es el verdadero lujo ¿no?