Odio fregar, lo odio con todas mis fuerzas.
Es más en mi casa hay una norma, el que cocina, no friega. Por eso me pido encargarme de la comida principal de lunes a viernes. Sí, lo hago para librarme de fregar y de limpiar el baño. Eso tampoco lo hago yo. Ni las cenas.
El encargado de todo eso es «the one and only», ese fue el trato que hicimos al empezar a vivir juntos. A lo mejor piensas que no es un reparto proporcional de las tareas. Peeeero, lo de hacer equipo es una fortuna, porque siempre hay alguien que te cubre en tus debilidades y te deja brillar con tus fortalezas.
Yo debilidades tengo muchas y alguna fortaleza también hay.
Por ejemplo, una debilidad es que no me gusta fregar y una fortaleza es que sé aprovechar muy bien mis recursos.
Así que si unes estas dos características, entenderás muy rápidamente que tenga tantas recetas en las que solo se ensucie una sartén.
Es porque soy vaga, perdón, quise decir práctica. Sí, eso, eso, soy práctica. Y por pura practicidad y aprovechamiento de recursos les enseño esta pequeña recopilación de «sartenadas».
Tienen todas una eficacia probada en mi hogar y avalada por la universidad de Michigan esquina con Massachusetts. Así que si les gusta alguna, ya saben guarden la receta, hagan versiones, mándensela a quien les cocine y lo más importante ;cuéntenmelo para yo enterarme.
Perfecta para aprovechar los restos de pollo asado.

Esta es muy socorrida para cuando no sabemos qué cocinar o si es fin de mes, porque sale muy económica.

Sartenada con champiñones y huevos
Solo tres ingredientes y lujo absoluto.

Se llama así, porque la salsa de tomate parece el fuego del infierno y los huevos flotando en ella las almas del purgatorio. Yo les puse burrata, porque tenía una espectacular en la nevera. Pero puedes omitirla o cambiarla por otro queso. El pan sí que es imprescindible.

La gente los llama canelones de berenjena, yo prefiero rollitos. Sobre todo por respetar el honor de un buen canelón. Pero, vamos, sin entrar en terminología, son deliciosos, ligeros y se hacen con facilidad.

¿Cuál es su favorita? ¿Tienen alguna receta en la que solo se use una sartén?
2 comentarios sobre “Una sartén, debilidades y fortalezas.”