Crear y no encontrar

Elena subió un story, se veía la playa, preciosa,con la marea baja y la arena húmeda y brillante como si fuera una tela, sin una huella sobre ella. 

Y escribió encima “¡Qué fácil es crearme felicidad!”.

Al leerla sonreí y no pude resistir el impulso de escribirle. Le dije que me gustó el verbo que asoció a la felicidad, usó el verbo “crear” en vez de “buscar” o “encontrar”. 

Me contestó que las personas que hemos pasado por días muy grises hacemos esfuerzos por ver el sol. 

Y que ella si no tiene felicidad cerca,pues se la inventa. 

Siempre en mi equipo. 

Suena a buenismo o a esa positividad  absolutamente tóxica que odio y que ahora está en todos lados. 

Pero para mí no tiene que ver con eso. 

En épocas en la que la salud te falla, te toca despedirte de los que quieres o no tienes con qué llenar la nevera o el alma, una llora tanto, sufre tanto y se quiebra tanto, que se promete a si misma que cuando pueda elegir la energía que tomar; no va a pillar la de la queja constante todo el rato. 

Aunque quejarse es muy sano y necesario; pero no todo el rato. 

Y que si la vida lo permite el día que no sepas lo que hacer, vas a tirar por la ventana toda la culpa y vas a elegir una de esas actividades que te gustan y te llenan, sin más. Ir a la playa, pasear cerca de la naturaleza, tomarte ese café que te da la vida sentada en tu terraza favorita, buscar el silencio o la música. Ponerte el vestido que te encanta y que guardas para nosequéocasión o nosequécuento. Y montarte el oasis que necesites sin permiso ni perdón.

Y ahí en tu oasis entiendes que en realidad nada es tan grave, que de esta aventura nadie sale vivo y que si es grave,muy grave; pues tampoco lo vas a poder solucionar. Tocará llorarlo. 

Me creo mi felicidad a base de pequeños gestos diarios, muy pequeños, diminutos; pero que a mí me lo mueven todo. 

No me da miedo ya mi oscuridad y no me importa acercarme a mi abismo; pero ya no salto. No me apetece; me doy la media vuelta y me voy a meter los pies en el agua. Ahí está mi seguridad, porque ahí estoy yo. 

¡Yuuuos! Ya me puse intensa, lo siento. Para compensar tal nivel de querer ser coach de no sé muy bien qué, les voy a dejar cinco recetas que les van a permitir tener mucho tiempo libre para ir a comer un helado, escribirse a ustedes mismas o salir a correr un rato (yo no corro,si me ven correr,corran ustedes también;porque algo grave pasa).

Los contramuslos de pollo con tomate y berenjena un guiso de esos de siempre que va genial con couscous,arroz o unos pimientos a las plancha.

Esta pasta con tomate y calabacín tan sencilla, tan cómoda, tan sabrosa.

La ensalada de lentejas con un aliño verde que es digno de diosas.

Las varitas de pescado que ya quisiera para él el capitán Pescanova. Tres ingredientes y punto. Congelan genial y con sacarlos diez minutos antes de freírlos ya tienes la alegría hecha.

Y de postre estos melocotones con ricotta y almendras, que no requieren de habilidades culinarias y son pura fantasía.

Ya saben coman rico, brinden por los que no están y disfruten todo lo que puedan.

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

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