Intuición y sartenes

El cuerpo se me arrugó, sin ninguna razón. Ahí estaba encogida y  con un no gigante dentro. 

Pues, mira, es un no. Ahora toca contarlo. ¿Cómo explico yo que es un no? Mira, es un no porque se me arrugó el cuerpo. Mmmm…no suena muy convincente. 

¿Invento una excusa? Tengo mucha imaginación y puedo crear tres en diez minutos. ¿Para qué? ¿A quién quiero engañar? Además, luego me iba a tener que acordar de la mentira que contara para librarme de ser juzgada. Quita, quita ¡qué pereza!

Nada,pues paso. La verdad y listo. Mira, es un no. Ahora mismo, no puedo hacerlo. Lo siento. 

Sí, así está bien. Sin más narrativa. De verdad, lo siento mucho, pero no. Y listo.

En mi mundo que el cuerpo se te encoja es razón más que suficiente para revisar el asunto y las motivaciones para hacer algo. 

Así me habla mi intuición, con las reacciones del cuerpo. La jodia se las sabe todas y no falla. Me queda entre el corazón y las tripas, más o menos por ahí anda. Ese es su lugar. 

No tiene nada que ver con el miedo, ese que te bloquee y te dice que no te metas en berenjenales, que no te van a salir bien, que eso es muy difícil, que, además, tampoco te hace falta…En fin, eso es miedo  a hacer las cosas. Eso no es intuición.

“La intuición es la inteligencia del inconsciente” Eso no lo digo yo, lo dijo Carl Jung. Él pensaba que la intuición es «la función psíquica que percibe las posibilidades inherentes al momento presente».

Posibilidades, elecciones, caminos…A veces se acerca de una manera extraña a la clarividencia, porque es una especie de percepción extrasensorial de la realidad. 

Escuchar lo que mi intuición le dice a mi cuerpo, en vez de atender a la lógica racional, a mí me funciona. 

Es que las tripas saben las cosas antes que la cabeza. 

Ahora toca buscar la valentía para seguir a la intuición y cargar con sus consecuencias. 

Encima tienes que confiar en tu corazonada y soltar el control. Lo que viene a ser saber interpretar tus propios sentimientos y actuar de manera coherente a ellos. Suena menos místico, pero es lo que hacemos en realidad.

¿Por qué no tendré buena memoria? Era más fácil inventar una excusa y ya está. 

Mejor me pongo a hacer el listado de comidas para llevar la semana con dignidad y tener energía para poder afrontar la vida adulta. En eso sí que me habla alto y claro mi intuición. 

Esta sartenada de tacos es perfecta para aprovechar restos de pollo, te vale hasta lo que te ha sobrado de los que compraste en la freiduría de confianza.

Una ensalada que puedes dejar preparada para comerla mañana te vale de cena, de almuerzo junto a un poco de arroz blanco o para rellenar tu pan favorito. Sí, si me dejas lo pongo todo entre dos rebanadas de pan.

Pasta con salsa de calabaza más fácil imposible, solo lleva 3 cosas y es de esas que le gusta a todo el mundo.

Champiñones rellenos con jamón serrano y queso si no tienes horno, puedes hacerlos en una sartén a fuego medio bajo con una tapa.

Lo de usar una sartén para estas cosas es una capacidad desarrollada tras vivir en muchas sitios con cocinas del infierno. No lo recomiendo, la verdad. Digo las cocinas del infierno, los champis sí, al horno o a la sartén.

Y les dejo algo dulce, porque me gusta provocar.

Esa es la verdad, no hay más razones.

Este blondie con dulce de leche es pecado mortal y sé que iré al infierno por idearlo. Asumo las consecuencias.

¡Amen fuerte,vivan mucho, brinden por los que no están y coman rico!

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

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