Hace unas semanas estaba triste, nada grave. Pero no soy Hello Kitty, no puedo estar feliz todo el rato.
Duelos y quebrantos, de eso iba el asunto.
No paraban de salirme en todos los algoritmos, que se empeñan en manejar nuestra vida, mensajes supuestamente motivacionales. Se me antojaban todos superficiales y estereotipados, TODOS.
Encima luego me mostraron un vídeo de alguien que conozco y es de esas personas que tiene dos personalidades, una en redes, en las que casi es gurú del autoconocimiento y otra en persona, en la que es una simple mortal, como todas.
Me dio ternura, mucha ternura. Entiendo que tiene que haber mucho dolor detrás de todo eso, pero decidí dejar el móvil e irme a hablar con gente que siempre me inspira mientras las miro a los ojos.
Esa conexión sí que es sanadora. La de escuchar a las que sabes que han sobrevivido a tormentas y no juzgan naufragios ajenos.
En un momento de la conversación me dijo si había estado alguna vez en mitad del campo, sola, observando ese paisaje tan impactante que Unamuno en su exilio describió como “tempestad petrificada”. Me da coraje saber que no seré capaz nunca de crear ese nivel de belleza con el lenguaje; “tempestad petrificada” ¡Ojalá se me hubiese ocurrido a mí!

En fin, sola en mitad de las cumbres de la isla. Pues no, nunca lo he hecho. Mira que me gusta hacer planes sola y me esfuerzo en agendarlos, pero eso no lo había experimentado.
Ese ser maravillosa había tenido varios trabajos y todos muy variados (tenemos muchas cosas en común). Y una de ellos la llevó a tener que revisar senderos con un todoterreno por las cumbres sin mayor compañía que sus pensamientos.
¡Qué maravilla! Le prometí que me iba a planificar para sacar ese ratito para estar conmigo, escuchando los pajaritos y respirando aire puro rodeada de árboles y pinos que sobreviven a incendios. Lo de la vegetación en Canarias es algo muy bestia. Sobrevive a todo, como el pueblo.
Después de esa conversación, en lo único que podía pensar es en por qué no se me había ocurrido un plan así a mi solita.
Me empeñó en meterme en pequeñas cárceles de horarios y lugares incluso cuando tengo las llaves de la celda.
Ahora mismo podría ir yo un martes por la mañana a la cumbre sola, pero no se me ocurrió esa tarea. Ahora la lista de trabajo por terminar la empiezo desde las seis de la mañana.
Si es que no doy para más. Voy a empezar a abrirme puertas y ser más flexible conmigo,mis horarios y mis quehaceres.
¡Ains, la rigidez mental y yo! Toda la vida la misma lucha ¡Con lo flexible que soy en yoga y lo poco que me gusta adaptarme a los demás!
Pues nada, voy a buscar huecos para hacerme la vida tan maravillosa que la próxima vez voy a ser yo la que va a decirle a alguien en una conversación ¿No has estado alguna vez tú sola en mitad del monte escuchando los pajaritos?
Mientras les ofrezco felicidad, bueno, son hidratos; pero para el caso es lo mismo.
Pasta con salsa de tomate y pimientos rápida,sabrosa y económica.

Paccheri rellenos de espinacas y ricotta un plato genial para invitar a alguien a comer, puedes dejar todo preparado antes y darle el toque final a última hora.

Tortilla de papas rellena de queso de cabra si esto no es felicidad, pues que baje dios y lo vea. Encima en casa siempre la hace el señor letrado. No muevo ni medio dedo.

Se me hace la boca agua con solo mirar estos tacos de gambas, ese empanado y esa salsa son pura alegría de vivir.

Me muero de ganas de pillar un ratito para hacer esta tarta de manzana. Es perfecta y la foto que enseño tiene diez años. Necesita un cambio YA.

Le pido a la vida que me haga marquesa ya para poder dedicarme a hacer solo tartas de manzana.