Tengo la memoria justa para pasar el día, no es una exageración, es un dato real.
Diez minutos estuve buscando las gafas el otro día, cuando eres miope esto es un drama. Es que sin gafas es muy difícil ver las gafas, es una cosa obvia, pero tengo que explicarla. A lo mejor están en la repisa, pero, claro, sin gafas, pues no veo lo que hay encima de la repisa.
En fin, el misterio de las gafas se resolvió cuando mi gremlin número 2 abrió la nevera para coger un yogur, asomó su cabeza con esos dos ojos enormes por el lateral de la puerta y con su vocecita pegó un grito “¡Mamá ya encontré tus gafas!”.
Ahí estaban ellas, bien fresquitas. Mis gafas de miope en la nevera.
Tampoco recuerdo fechas, por eso uso Google Calendar, agenda en papel (la de toda la vida, la mejor) y un calendario mensual tamaño XXL que tengo en el salón y que miro todos los días, todo el rato. Lo dejo ahí a la vista de los gremlins porque así ellos me recuerdan las cosas.
Si hay una razón buena para tener hijos es esa, que te recuerden cosas y que te digan en la plaza de aparcamiento que dejaste el coche en el centro comercial. Esas dos son buenas razones.
Bueno, pues sigo olvidando citas y quehaceres. A lo mejor al escribir cada cita tres veces en tres sitios distintos crees que ya es un ejercicio bastante bueno para memorizar el día que tengo que ir al dentista. Pero se ve que mi cabeza no piensa lo mismo. Y ahí está el señor letrado recordándome mis citas y las suyas.
Es otra buena razón para casarse, tener un secretario guay que te recuerde las fechas.
Puede que me olvide de un cumpleaños, de que había quedado con el del banco o que tengo que ir a empadronarme; pero nunca, jamás, me olvidaré de tener un bote de tomate seco en casa. De eso nunca me olvido.
Creo que gracias a eso soy feliz, porque me acuerdo de pocas cosas y siempre tengo un bote de tomate seco en la despensa.
La mala memoria es primordial para la felicidad y lo de saber qué hacer con un bote de tomate seco, también.
Por cierto, siempre, siempre, siempre del que viene conservado en aceite. Bastante difícil es la vida ya como para tener que ponerte hidratar el trozo de tomate momificado.
Te dejo ideas por aquí para que le des uso a ese bote. Consejos para olvidar las cosas también puede darte, si los necesitas, escríbeme.
Estos gnocchis con tomate seco y cebolla roja son siempre bienvenidos y para mí es un plato de fiesta.

Ensalada de pimiento amarillo, tomates secos y pollo con bien de espinacas te hará feliz porque se trata de lanzar cosas a un plato sin más.

Si estás aburrida de la vida con una triste pechuga de pollo Pues te dejo esta idea con rellena con queso y tomate seco.

El hummus siempre es agradecido, pero este con tomates secos es el favorito de mi hogar. No nos cansamos de zamparlo con regañás, crudités o pan.

La ensalada de setas, queso, tomate seco y nueces la copié de un restaurante que amaba y ya cerró (insertar llantos con acento canario) .

Y si estás vaga, pues pilla tu paquete de pasta fresca de confianza Y añádele tres cositas lindas como estas y a disfrutar.

Este pavo maravilloso con una salsa muy sencilla y se quedará para siempre en el recetario de tu hogar.

¡Amen fuerte, vivan mucho, coman rico y brinden por los que no están!