Me tocó la lotería

Levantarse y quedarse en pijama un rato más para desayunar y poner la tele o la radio como acto de apertura de uno de los rituales favoritos de esta época. 

Perdón, hay gente que lo llama lotería, en casa es el ritual del Señor Letrado. Disfruta tanto de ese ratito que casi,casi,casi, pero casi  es como si todos los años hubiese tenía premio.

El sonido del bombo girando y las vocecitas de los niños y niñas cantando números y euros durante toda la mañana es suficiente para ponerlo de buen humor. 

Eso y un café en la mano.

Va haciendo pequeñas tareas mientras escucha el sorteo y para porque necesita comentar cada jugada. 

El año pasado me iba mandando mensajes, mientras yo estaba trabajando, con los números que jugaba e iba narrando el asunto como si retransmitiera la final de la Champions.

Yo me despisté porque una compañera de trabajo señaló una de las pantallas y dijo “¡Mira, tú, el Papa en el sorteo! ¿No tiene otra cosa que hacer el Papa que ir a la lotería? ¿Qué hace ahí el Papá?”.

Giré la cabeza todo lo rápido que mi cuello biónico me permite hacerlo para admirar ese hecho histórico y el ataque de risa me dejó doblada por la mitad. 

“¡Muchacha, ese no es el Papa! ¡Es un apasionado de la vida que se disfraza así para ir a ver el sorteo!”.

Y,claro, ya con el Papa falso tuve para toda la mañana. Cada vez que me acordaba me volvía a reír. 

Yo no soy como el Señor Letrado y no me produce tanto entusiasmo esta especie de demencia colectiva en la que la gente espera que un boleto le solucione la economía. Pero reconozco que siempre me ha emocionado ver a los ganadores dando saltos y abriendo botellas de espumoso y gritando hasta quedarse sin voz que han ganado. 

Y siempre me acuerdo de mi abuela y su frase de “al menos tocó en un barrio pobre ¡Qué alegría!”.

Me encanta esa imagen,bueno, y la del Papa falso. 

Pero, como soy un rata de cloaca, siempre me digo a mi misma “Mimisma, si te tocara a ti no se enteraría NADIE”. 

Me quedaría muda, como el ser ruin que soy. Y no iría a las cámaras a saltar y brindar, llamaría al restaurante más guay de la islita y reservaría mesa. Lo celebraría con los de mi hogar muy fuerte y ya ,luego, veo lo que hago con el dinero. 

Na, soy una mentirosa, todas sabemos que cogería un vuelo, y de viaje, ya estudiaría lo que hacer con esa cantidad de euros. 

Nací preparada para ser marquesa, así que no voy a tener problemas gestionando el asunto. 

Sé que muchas y muchos de ustedes tienen claro desde siempre lo que harían si les tocara la lotería. Pero yo lo único claro que tengo es que hay que poner un plato en la mesa por mucho día de fiesta que sea. 

Unas gambas marinadas que son pura fantasía.

Huevos rellenos de fiesta que más han triunfado en este humilde recetario.

El goulash maravilloso que me enseñó una chica checa. Va muy bien en los días frescos.

La pasta sencilla y sabrosa ¡Ay,esa salsita! Lleva solo tres cosas, pero es divina.

Y de postre una pannacotta clásica, que es de esos postres que a mí siempre me apetecen.

¡Amen fuerte,vivan mucho, coman rico y brinden por los que no están!

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

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