Mandona, barras de pan y la vida fácil

Le dije que estaba buscando aparcamiento por la zona y ella me contestó que ya estaba en la puerta de la cafetería.

Al llegar, la veo esperando de pie en la acera frente al establecimiento.
La saludo muy efusivamente, la echaba de menos y le grito, sin elegancia ninguna, lo guapa que está.

Acto seguido me pongo a echarle la bronca y a preguntarle por qué me ha esperado ahí como un guardia de seguridad en vez de sentarse en la terraza con un té en la mano o por qué no aprovechó para entrar a esa tienda tan linda que estaba justo al lado.

«Yo qué sé… Ya estabas al llegar».

Soy una mandona insoportable, así que le insistí en que al terminar de tomarnos nuestro té juntas no volviera a casa (Ahora mismo estás alucinando, pensando que tomo algo más que vermut. Lo sé, es increíble, pero te prometo que bebo té, mucho té. Y agua; me gusta con gas).

Insistí, con mi tono de profe —que me sale genial—, en que no volviera a casa directamente.

El día estaba precioso y le nombré una zona cercana para pasear cuyo camino daba a una librería que quería que conociera y a una tienda de costura, que sabía que le iba a enamorar.

Le grité, como la loca que soy, que se preguntara cada día: «¿Cómo puedo hacerme el día más agradable? ¿Cómo puedo disfrutar más?».

Porque me frustra que se crea que los días no se acaban. Yo le insisto en que están contados.

Y si tiene que ir a la panadería y al lado hay una avenida preciosa, que se acerque hasta la orilla del mar a respirar al ir a recoger sus baguettes.

Allí, con los ojos cerrados, el pelo fatal por la humedad del mar, el bajo de los pantalones sucios de arena y agarrando el pan con una mano. Justo ahí, respirar fuerte y a seguir con el día.

Al llegar a casa: tu música favorita mientras te cambias la ropa; bailar como si no te mirara nadie mientras colocas la colada; comprar una colonia que te guste para ponerle unas gotas a las sábanas antes de dormir. ¡Yo qué sé! ¡Inventa algo! ¡Haz una lista para mañana!

Si tu día lo administras tú, póntelo fácil.
Habla con toda persona que se cruce en tu vida y te parezca interesante.
Usa la ropa linda que tienes en el armario a diario.
Ayuda todo lo que puedas a la gente que te cae bien, o al menos manda un mensaje de esos que solo dicen: “Me estaba acordando de ti, espero que tengas una semana linda”.

¿Qué te apetece hacer hoy?

Contestar a esa pregunta a veces es difícil.
Principalmente porque mantener un mínimo de bienestar en una sociedad en la que puede que no te alcance con un euro para comprar dos panes es chungo.

Pero, dentro del absurdo en el que estamos metidas, ¿cómo puedo estar más cómoda? ¿Qué va a ser más divertido para mí?

Hay cientos de decisiones chiquititas que tomamos a lo largo del día que pueden cambiar el humor con el que nos vayamos a dormir por la noche. Y eso es mucho.

Sé lo que se están preguntando: si mi amiga sigue hablándome después de la bronca que le pegué sin venir a cuento.

Por lo visto, sí. Yo tampoco lo entiendo, pero me sigue teniendo cariño. Misterios de la vida.

Y aquí te dejo, como cada semana, cinco recetas que te van a mejorar tus días. Lo que tienen en común es que no te dan dolores de cabeza, solo alegrías.

Hacer nuggets de pollo en casa es muy sencillo, solo necesitas tres ingredientes y puedes congelarlos para usarlos como salvavidas un día de esos complicado.

Una tosta de esas que SIEMPRE SORPRENDEN, porque esa salsa es DIVINA y hay que aprovechar que los champiñones están genial de precios

Estos pimientos rellenos llevan una falsa bechamel de calabacín, se digieren genial y también puedes congelarlos para llevarte una alegría en un futuro cercano.

Siempre que me preguntan por un bocata perfecto nombro este. A lo mejor tú lees lo de mezclar pescado empanado con manzana verde y no me pega, si encima te digo mayonesa de cebolleta y arrugas la nariz, pues voy a insistir en que le des una oportunidad. Lo vas a flipar.

No me gustan dejarlas sin dulces y menos en otoño. Un brownie de galletas Lotus, un invento que hice para mi gremlin 1, porque son sus sabores favoritos. Y ahora es un clásico en mi hogar.

¡Vivan mucho, amen fuerte, coman rico y brinden por los que no están!

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

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