Jodida, pero contenta

Creo que los últimos meses han sido tan retadores que la respuesta a la pregunta «¿cómo estás?» es: “jodida, pero contenta”.

Nunca entendí del todo esa respuesta, pero creo que describe bastante bien mi estado de ánimo este mes.

Estoy aprendiendo mucho de mí misma y eso es cansado, muy cansado. Principalmente porque tengo que enfrentarme a algunos de mis miedos, y es algo que nunca me apetece.

Hacerlo, lo hago. Temblando, pero lo hago. A veces sale bien, otras regular y otras malamente, “tratrá”, y no pasa nada. No soy neurocirujana. No soy tan importante.

Estoy buscando un lema, una frase, un mantra, un leitmotiv para la primavera que se acerca. Suele ser el faro que me guía, algo que me devuelve al camino cuando pierdo el foco.

Hace un tiempo usé “esto lo hago para divertirme”, sí, como la canción. Me ayudaba a quitarme peso, una responsabilidad más allá del deber que me gusta cargarme a la espalda a la primera de cambio. Empecé a tomar decisiones en base a esa frase: “¿esto me divierte? Pues para allá vamos”.

No me planteaba tener que hacerlo bien ni nada de nada; simplemente disfrutarlo.

Por eso acepté la propuesta de hacer radio la primera vez. ¿Había hablado yo por un micro antes? No. Bueno, solo cuando había impartido webinars; pero me temo que no es lo mismo.

Pero allá que me fui. Me pareció divertido, sin más. Y me sigue divirtiendo muchísimo. No tengo más expectativas que la de pasar un buen rato.

Luego estuve en bucle con “Buscando la raíz”. Por las mañanas me ponía la canción de Valeria Castro que se llama así. Mi cuerpo se calmaba como si hubiera encontrado el zen y sabía que era ahí donde tenía que estar. Centrarme en buscar la raíz me ayudó a tomar una decisión muy complicada a nivel laboral.

Y ahora necesito una frase nueva, algo que me ayude a anclarme cuando me entren las dudas o se me complique el diálogo mental. Intuyo que tiene que ver con el merecimiento, pero todavía no la he encontrado.

Escuchar a nuestra intuición no es fácil con tanto ruido: hace falta parar. Y yo no tengo prisa por hallarla; sé que aparecerá en el momento oportuno.

Mientras tanto, te dejo ideas para zampar, porque comer hay que comer y más vale hacerlo rico. ¡No hay necesidad de comer mal!

La intuición llega mejor con el estómago feliz.

El gofio escaldado me cura el alma, me da la vida y me sienta genial.

Este bacalao a la riojana express se hace en nada y en menos, justo lo que necesito esta semana.

Este risotto de calabaza y calamares queda DIVINO con todas las letras en mayúsculas.

Me pidieron la receta de fish and chips clásicos y a mí me gusta complacer.

Y el toque dulce lo decidió mi gremlin mayor, que me recordó estas tortitas de chocolate fit, quedan ligeras y con el punto dulce justo.

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

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