Escribo esto con el cuerpo lleno de salitre. Alguien me dijo el otro día que le daba mucha pena que yo viviría sin tener un río cerca en el que bañarme. Le dije que a lo mejor pena, lo que se dice pena, pues no hay que tenerme. Vivir en esta islita es una fortunaSigue leyendo «Salitre y albaricoques»