Hacer estofados es una de mis actividades favoritas, para mí es parte de mi terapia diaria en la cocina. Me gusta desde preparar los ingredientes y cortarlos todos del mismo tamaño, cuando hago eso siempre me acuerdo del libro «La joven de la perla», los que lo han leído me entenderán, hay cierta belleza estética es ver todos los ingredientes cortados y organizados por colores; hasta ver como la salsa espesa poco a poco con el chup-chup del fuego tranquilo, sin prisas, mientras la casa se inunda de ese olor a comida de abuelita.
Si quieres que la carne queda tierna, tan tierna que se deshaga con el tenedor, solo necesitas tiempo. Muchas veces la gente compra carne de buena calidad para estofar, pero se olvida del tiempo. Es imposible tener un estofado con una carne tierna y una salsa melosa en 20 minutos.
Pero supongo que esta vorágine de ir corriendo de un sitio a otro nos ha hecho olvidar que hay cosas que requieren tiempo para ablandarse.
Así que dejas las prisas a un lado, ponte música de esa que te haga cantar a grito pelado y proponte hacer esta maravilla de plato, recuerda que aunque parezca mucho tiempo de cocción no requiere vigilancia y puedes poderte a hacer otras cosas mientras el guiso va haciendo de las suyas poquito a poco.
Recuerda que este guiso no lleva harina, simplemente verduras, carne, especias, vino y agua. Conseguir ese espesor de la salsa sin harina, dependerá del tiempo de cocción que le des y de lo pequeño que cortes el calabacín, este se deshace poco a poco en el guiso y espesa la salsa sin necesidad de añadir nada más.
Es un guiso que aguanta muy bien en la nevera varios días y que congela estupendamente. Lo tienen todo.

Ingredientes
1 cebolla
1/2 pimiento verde
1/2 pimiento rojo
1 calabacín
1 zanahoria
1 puñado de habichuelas
500gr de carne para estofar ( a mí me gusta la aguja o la cadera)
1 chorro generoso de vino tinto (yo le pago un vaso pequeñito)
1/2 cabeza de ajos sin pelar ni nada
2 hojas de laurel
1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera
1/2 cucharadita de tomillo
Agua
Sal
Pimiento negra recién molida
1. En un caldero pon a fuego medio un chorrito de aceite de oliva y añade la cebolla, el pimiento y el calabacín en brunoise ( cortada en cuadraditos pequeños) y cocínalo todo hasta que la cebolla esté blandita.
2. Añade la carne, la zanahoria, las habichuelas y la media cabeza de ajo entera, sí entera; sin pelar ni nada y lo rehogas todo junto dos minutos.
3. Luego le añades un vaso pequeño de vino tinto ( usa uno decente, si usas uno malo, la salsa no sabrá igual). Espera a que se evapore el alcohol y le añades dos hojas de laurel, una cucharadita pequeña de pimentón dulce de la Vera y media cucharadita pequeña de tomillo. Y le pones sal y pimienta negra recién molida al gusto.
4. Cubre con agua y lo dejás todo a fuego medio bajo al menos una hora (yo lo dejo al menos una hora y media, vale la pena la espera)
5. Listo, tendrás un estofado con todo el sabor a hogar del mundo, sin harina y con una salsa untuosa y espesita.
Es uno de los platos estrella en nuestro hogar en otoño, nadie protesta cuando lo pongo en la mesa y si sobra, pongo las sobras a hervir le añado algo más de agua y arroz y te queda un arroz con carne maravilloso.
Ya sé que les debo por aquí la receta del goulash que tanto a gustado por Instagram, no se me impacienten que en breve la pongo por aquí también.

No sé qué hacer con la media cabeza de ajo…
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Si te gusta te zampas el ajo y si no te gusta, lo apartas 😍😌.
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