A mi gremlin mayor le mandaron como tarea del cole el escribir una receta y documentarla.
Le pregunté qué le apetecía cocinar y su respuesta fue rotunda ¡Tarta de queso! Siempre ha sido de sus postres favoritos.
Le dije que se metiera en mi página para pillar la receta y fue entonces cuando me di cuenta de que no había puesto por aquí MI tarta de queso. Sí, con el posesivo en mayúscula.
¡Qué vergüenza!
Se me había pasado. Así que hoy ni inspiración semanal ni nada. Hay una urgencia que cubrir. Esta tarta tiene derecho a tener su lugar.
Prometería aquello de «Juro que no volverá a suceder», pero es que soy un despiste con patas. A saber de lo que me olvido en el futuro.
Yo pruebo todas las recetas que me dan de tarta de queso. Pero todas, todas, nadie puede decir que no tenga yo experiencia en el tema. Pero tengo mis favoritas.
Todas tienen algo en común; no tienen base, son aromáticas, tienen ese interior con una miga que se deshace un poco y, en contra de las modas actualidades, no está líquida.
Me la trae al pairo lo que se lleve, prefiero mil veces las que tiene miga, que esas que son más un batido que una tarta.
Esta receta es la más guardada en mi perfil de Instagram y no me extraña.Porque es la más resultona de todas las que he probado.
Da muy poco trabajo, tiene solo ingredientes sencillos, no requiere de técnica y queda como a mí me gusta con una miga ligera y sin base.
Ya luego puedes adaptar esta receta base y añadirle mil sabores.
El señor letrado ama la versión con manzanas y caramelo salado,por si necesitas ideas.
Las posibilidades son infinitas. Pero a mí me sigue gustando más así. Sin nada. Sin mermelada, sin miel, sin chocolate. Así, sosa, como yo. Mi gremlin no piensa como yo y dice que con mermelada de arándanos está más rica. Para gustos los colores.

Ingredientes
750 g de queso crema (tipo Philadelphia)
1 taza de azúcar
1/4 de taza de harina
2 cucharaditas rasas de ralladura de naranja
2 cucharaditas rasas de ralladura de limón
4 huevos
2/3 de taza de Nata líquida (con un alto porcentaje en grasa)
Opcional: Sit e apetece le puedes poner una pizca de vainilla natural. Muy poquita, la punta de un cucharadita será suficiente.

Preparación
1. Precalienta el horno a 180 grados.
2.Bate el queso junto al azúcar hasta que quede una crema fina. Añade entonces las ralladuras de limón y naranja. No uses las cucharaditas muy colmadas o solo te sabrá luego la tarta a cítricos. Tienen que ser rasas. Si te apetece ponerle vainilla, ahora es el momento.
3.Añade los huevos uno a uno. Batiendo después de cada incorporación.
4.Echa la nata y bate de nuevo.
5.Pon la harina tamizada (pasada por un colador) y vuelve a mezclar.
6.Vierte esta mezcla en el molde. Yo siempre lo forro con un papel de horno para que no se pegue. Si arrugas el papel de horno, lo mojas con un poco de agua. Y luego lo escurres bien. Al abrirlo tendrás un papel muy fácil de manejar que podrás adaptar al molde sin problemas antes de incorporar la masa.
7.Hornea la masa a 180 grados. Cada horno es un mundo y me da un poco de miedo dar tiempos. Pero para que te orientes en mi súper horno tardó 60 minutos en hacerse.
SIEMPRE apago el horno cuando veo que todavía le faltan unos minutos para hacerse. Y nunca saco la tarta directamente, abro la puerta del horno y espero que la temperatura descienda un poco para sacarla. Una vez está fría la meto en la nevera hasta el día siguiente.
Ahora es cuando todos los gordapapas dicen ¡Ñoooos hasta el día siguiente! Sí, no sean desesperados gana mucho en textura y sabor durante ese tiempo. Va a valer la pena esperar.
5 comentarios sobre “MI tarta de queso”