Súper ratón y la mecanografía

Ahora no recuerdo si ese verano tenía yo 13 o 14 años, pero lo que tengo claro es que mi tía y mi tío entraron al salón, sacaron un billete de 10.000 pesetas, de esos que una no veía casi nunca y lo dejaron bien estirado sobre mi mano derecha.
Yo siempre tan elegante y discreta solté un «¡Y eeessto!», que se tuvo que escuchar hasta en Pekín.


Me dijeron que habían cobrado noséquecosaopagaextraoalgo y que era para mí, para que me comprara lo que quisiera.


Lo flipé, porque era mucho dinero. Pero tenía claro en lo que me lo iba a gastar. Fui directa a hablar con mi madre y le dije que quería hacer el curso de mecanografía en la academía que habíamos visto al lado del Corte Inglés.


Ya lo sé, he dicho «pesetas» y «mecanografía» en menos de cuatro párrafos. Tranquilidad que ya tengo un serum de noche buenísimo y me pongo bien de cremas todos los días.


La cosa es que yo quería aprender a escribir con el teclado como lo hacía mi padre, sin mirar las letras y rápida como el viento. Oír ese tintineo de las teclas al golpear, que se aceleraba según iba avanzando en la escritura y al final sonaba como un caballo salvaje al galope, me parecía el colmo del glamour.

Y,claro, yo quería ser esa clase de persona que cuando entrara en la oficina y se sentara a redactar hiciera sus manos volar. Me daba pavor ser de esas que tecleaban usando dos dedos como si les faltara alguna conexión neuronal.


Mi madre llamó a la academia y me dijo que me olvidara, porque el curso era a las cuatro de la tarde y para llegar allí tenía que ir en guagua y a esa hora ella no me iba a llevar.
Le di argumentos durante todo el día para que viera que yo podía ir sola en guagua hasta allí sin problemas y que volver era igual de sencillo. Es más, le dije que con lo que tenía ahorrado me daba para pagarme el bono de guagua.


Llamé a mi tía para que hiciera presión y me ayudara a convencer a mis padres.
Le grité a mi tía un poco desesperada eso de «¿Verdad que es buena idea? ¡Va a ir genial para cuando sea mayor!».
Ella me miró a mí, miró a mi madre y le dijo «¡Deja que la niña vaya al curso! Le di el mismo dinero a mi hermano y tardó nada y menos en ir a comprarse unas Nike, que es lo normal a esa edad. Pero ella solo quiere aprender cosas. Siempre ha sido igual».


Y así fue como terminé un mes de julio esperando de lunes a viernes la guagua a las tres de la tarde en vez de hacer la siesta o irme a pasear con unas Nike nuevas.


¡Ojo! También quería unas playeras ¿eh? Una vez tuve que pelear muy fuerte por un par absolutamente precioso, que me tuvo enamorada durante meses. Pero eso te lo cuento otro día.


Ese «ella siempre ha sido igual», me ha servido de mantra cuando he querido formarme sobre algo y el trabajo y las obligaciones no me dejaban tiempo libre.
Buscaba el momento, que a veces significaba madrugar mucho y hacer un curso online en el coche a las cinco de la mañana antes de entrar a trabajar o redactar como una loca de madrugada, porque era cuando tenía tiempo.

Y siempre he sentido que era un privilegio.


El problema viene con la falta de límites, las cosas tienen que ser de una en una y se ve que eso no lo controlo.
Aunque en lo que aprendo a hacerlo pienso explotar a tope mi curiosidad natural.


Creo que somos lo que éramos cuando de niñas no nos habían marcado. Eso que te salía natural y que te divertía tanto, antes de que alguien dijera lo que se te daba bien o no. Antes se que tu familia te nombrada como la guapa, o la lista, o la torpe o la graciosa. Lo que somos es lo que éramos antes de todo eso. Y acordarse no es fácil.


Yo quiero volver a tener toda la energía que tenía en la infancia y te voy a dejar tres ideas para supervitaminarse y mineralizarse como el súper ratón… ¡Ay! ¡Mejor me voy a poner el serum ya!

🥭Té helado de manga y maracuyá
1/2 taza de té de maracuyá y mango de @labuenatierra.online
1/2 taza de manga (mango) triturado con un poco de agua
Rodajas de lima
Hierbahuerto
*Si te apetece puedes endulzarlo con lo que te guste azúcar, stevia, miel… *

Bowl de frutas del bosque

1. Solo tienes que pillar tu yogur natural favorito y dos cucharadas de frutas del bosque congeladas lo trituras bien en la batidora y listo.

2. Por encima le pones la fruta que más te guste. Este lleva coco, kiwi, papaya, plátano, manzana y más frutas del bosquecillo.

🥭Smoothie de manga y espinacas


1 puñado de espinacas frescas
1/2 Manga grande y muy madura
1/2 Manzana verde
100 ml de Agua

Preparación

  1. Tritura todo los ingredientes con una batidora. Es mejor ir añadiendo el agua poco a poco para conseguir el espesor que te guste.

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

5 comentarios sobre “Súper ratón y la mecanografía

  1. Recuerdo apuntarme también en una academia para aprender a escribir a máquina. Creo que he tendría esa edad también. Pero en verano solía ir a Cádiz y no pude terminar el curso y luego me dio mucha pereza retomarlo. La vida me ofreció la oportunidad más tarde, esta vez con ordenador, porque era parte de la prueba práctica de las oposiciones. Hoy día, siendo tan importante la escritura para mí como es, agradezco mucho haber aprendido a escribir «bien» y sin mirar y ser más o menos rápida. Me hace disfrutar mucho.

    Besitos de domingo.

    Con cariño, Belén.

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