¡Agüita salá!

Tití Mari era muy bajita, su pelo era fino, por último lo llevó con sus canas blancas, tenía los ojos redondos y brillantes y era muy valiente.

Fue madre soltera en los sesenta, trabajó sirviendo y nunca la vi de mal humor ni enfadada con el mundo. Le encantaba vivir y su alegría era contagiosa.

Todos los veranos nos decía que el primer día de playa, el primer baño en el mar del año era importante. Nos aconsejaba dejarnos el salitre en la piel y dormir toda la noche con él. Ella afirmaba que eso era no solo para la salud, era bueno para el alma.

Lo decía Tití Mari, así que aquello era verdad y punto.

Una llegaba a casa de pequeña, después de pasar el día en la marea, en remojo como los garbanzos, y se ponía directamente el pijama. Por supuesto eso iba acompañado de los gritos de tus padres para que te fueras a dar un baño con agua y jabón antes, pero yo ,muy digna, levantaba la barbilla y decía con un tono de absoluta autoridad eso de «¡ Tití Mari dice que hay que dejarse el salitre la primer noche!».

Se hacía un silencio de unos segundos, tus padres se intercambiaban miradas y luego decían eso de «¡Vale! Pero acuérdate mañana de cambiar las sábanas y bañarte al despertar.

Y te ibas a la cama súper segura de que dormir con la piel llena de restos de sal era la fórmula perfecta de empezar el verano. Era como un ritual secreto, que solo mi familia conocía para iniciar la temporada estival con energías renovadas, así lo entendía yo. Era como si ese primer baño en la marea, fuese capaz de marcar una línea temporal entre las obligaciones y el tiempo de disfrute.

Han pasado 20 años desde que despedimos a Tití Mari, se fue una noche de fin de año, tiene sentido, porque adoraba las fiestas. El tiempo no ha conseguido que se borre ni un poquito el recuerdo de esos veranos.

Siempre que veo los restos blanquecinos en mi piel, que indican que he estado en el mar todo el tiempo que he podido, me acuerdo de ella.

Ya no soy capaz de dormir en la cama sin quitarme el salitre. No soporto el pelo lleno de arena y me pica hasta el alma si no me lavo con agua dulce. Pero le sigo dando importancia al primer baño del año. Y cada vez más pienso en el último.

Esos rituales que son puros anclajes emocionales son parte de mi religión personal.

Creo que me ayudan a ubicarme en este mundo caótico en el que a ratos nada tiene sentido. En medio del caos, de las prisas por volver, yo tengo mi marea, tengo mi salitre, tengo mi principio.

Y puedo volver a él siempre que lo necesite. ¡Qué privilegio!

Espero que nadie te engañe y te haga sentir este septiembre que necesitas comprar mil cachivaches, cubículos y métodos para organizar tu vida. Estoy segura que si algo te sobra son cosas. Tenemos demasiadas; volver a lo básico, a la marea, al salitre, a la alegría es fácil si vas ligera. Así que vamos a soltar lastre.

En lo que organizo mi limpieza mental y física de septiembre, te dejo con ideas para aprovechar una simple lata de leche de coco.

La compras para un receta que lleva solo un poco y la dejas abierta en la nevera hasta que se pone mala ¡NOOOOOOO! Vamos a ponerle solución a eso.

Estas verduras con salsa de cacahuetes son una fantasía y se hacen muy rápido.

¿Y qué lleva?Pues leche de coco.

Aunque mi salsa de cacahuetes con leche de coco favorita es esta de aquí, este pollo queda DIVINO.

Y si quieres la misma idea, pero más ligera, tienes estos fideos de arroz con verduras y gambas.

Estas tartaletas de chocolate se hacen con leche de coco, son un vicio y encima veganas.

Y sé que no estamos en Semana Santa, pero estas torrijas de coco son un exotismo digno de ser nombrado ¿o no? Eso sí, no me hago responsable de la adicción que puedan crear.

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

4 comentarios sobre “¡Agüita salá!

  1. Me encanta leerte, mi anclaje es mi tía María, también bajita y de ojos azules, ella decía que lo que se cose en domingo, se descose en lunes . Pues eso, hoy es domingo y como todos ellos me acuerdo de ella cuando veo la costura que me queda. En fin, la vida .Gracias Sra marquesa.

    Me gusta

  2. Me encantas como escribes ,me transporta a esos lindos momentos vividos en la familia .Verdad es! y mi madre también lo decia: »no te quites el agua salada del primer baño de verano » y sabes ….que hago lo mismo con mis nietos, se los digo ,pero otra es que lo hagan.

    Me gusta

Replica a Manuela Díaz Benítez Cancelar la respuesta