No sé decir que no
Es una de las frases que más escucho.
“No quería ir, porque estoy agotada, pero como ya dije que sí”, “total eso lo hago en diez minutos ¿Cómo le iba a decir que no?”,“es que solo pensar que tengo que decirle que no me pone nerviosa. Odio los conflictos. Es más fácil ir y listo”.
Se puede entrenar el “no”,como un deporte,como un idioma,como cocinar.
Yo reconozco que vine con este extra de serie,me salen genial desde pequeña. Digo que no y no se me mueve ni el flequillo.
Aunque lo que sí me ha dado algún disgusto es lo de querer agradar;pero de eso hablamos otro día,que hoy no toca.
Proponte a decir que no a algo pequeño que no te dé tanto miedo como un NO grande. Y espera para ver qué pasa.
“Más vale cinco minutos colorado que toda una vida” es una verdad verdadera que escuché mucho durante toda la infancia y lo de “ante el vicio de pedir, la virtud de no dar” lo aprendí de mayor.
Ver el “no dar” como un virtud, cuando lo que se pide no procede o puede hacerlo el solicitante perfectamente, es necesario.
No dar es una virtud, en muchas circunstancias y no es cuestión de egoísmo. Cada vez que le dices a alguien que sí cuando no es lo que quieres te estás dando el no a ti.
¿Por qué te importan tanto negarle algo a los demás y tan poco a ti misma? ¿Por qué te dices no todo el rato a ti?
Esos cinco minutos en los que explicas que no puedes ni te apetece hacer algo los pasas con el culo apretao y tensa como una raqueta,pero pasan.
¿Y sabes qué sucede luego?
Casi nada de lo que habías imaginado. Los únicos que se molestan con tu no,son aquellos que no les importa pasar tus límites.
Y los que te quieren, te quieren igual o más. Porque estarás más feliz, te habrás escuchado a ti misma y así es más fácil querer a cualquiera.
Y que sí, que durante el ratito que estás diciendo que no estás incómoda y seguramente quieras que se abra un agujero en la tierra y te trague.
Pero es un ratito.
Para mí el truco está en hacerlo de forma serena, firme y sin dar demasiados detalles.
Soy ansiosa por naturaleza y me gusta explicarme, no para que estén de acuerdo siempre conmigo, sé que eso no va a pasar. Pero sí para yo sentir que he expuesto mis razones,me deja más tranquila.
Esto me lleva en muchas ocasiones a dar todo tipo de detalles innecesarios cuando no toca. Un simple “no puedo ahora” “avísame para la próxima,porque ahora no tengo disponibilidad” o “ si hago algo más me va a dar una aneurisma,necesito descansar” suele bastar. Incluso un simple “no,gracias” ,¡Qué loca! ¡Diciendo simplemente no!
Pruébalo, es adictivo. Después vas a querer decir que no todo el rato.
Para que pilles fuerzas para poner límites te dejo 5 recetas de esas a las que no vas a poner negarles nada.
Este salmón de mostaza y miel acompañado de unas verduras divinas te salvará la semana.

Amo la ensalada de gambas con picadita sobre todo porque si te sobra tienes un relleno para sandwich genial.

Este pollo al curry con zanahorias y calabaza es muy sencillo y es de esos platos que están más ricos al día siguiente.

¿ Todavía no has preparado la receta de pasta de queso con pistachos? Yo creo que con mirar la foto basta ¿no? Encima se hace en nada y en menos ¡Corre a por pistachos!

Y si no puedes vivir sin dulce,apúntate este queque de limón vas a querer ponerte a venderlo en la puerta de tu hogar.

Lo que decía Phoebe Buffay, «me encantaría, pero no me apetece».
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Te entiendo mucho.
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