Soy una pringada

Siempre he sido una pringada, eso es así. Quiero ser marquesa, pero la cosa es que no paso de pringada.

Conté que aprendí a editar vídeos haciendo un curso online de Susana Torralbo dentro de mi coche a las 7 de la mañana. En aquel momento no tenía muchos huecos libres en la agenda y sí muchas responsabilidades.

 Entraba a trabajar a las 7:30 de la mañana. Así que decidí que iba a ir media hora antes todos los días y que en esos 30 minutos haría el curso de edición de vídeos poquito a poco. A esa hora todo estaba cerrado, así que me quedaba en mi coche haciendo el curso con mi termo de té al lado. 

Media hora de lunes a viernes son dos horas y media de formación semanal y a eso le sumamos los ratitos del finde que podía adelantar el asunto. 

No lo conté ni le di importancia, porque para mí era bastante natural meter mi formación con calzador mientras trabajaba. 

Para poder terminar la carrera tenía que conseguir dinero para pagar la matrícula y mis gastos. Así que conseguí un trabajo de esos de turnos en el aeropuerto. Le supliqué a todos los compañeros que me cambiaran las tardes, porque ya tenía otro trabajo dando clases particulares y no podía permitirme perder a mis clientes-alumnos. Así que me harté a hacer noches seguidas y alguna mañana. 

Había días en los que entraba a trabajar a las diez de la noche, salía a las seis de la mañana. Iba a dormir un poco, porque a las once de la mañana tenía que ir a la universidad hasta al mediodía. Luego por la tarde iba a dar clases particulares y por la noche, de nuevo de diez a seis de la mañana,  me tocaba currar en el aeropuerto. 

Me hicieron hasta firmar un papelito que decía que hacía todas aquellas noches seguidas por voluntad propia, cosa que era cierta. Necesitaba ese horario. Necesitaba el dinero. Ceros dramas.

La verdad es que es una experiencia que no recomiendo. Si pueden, se saltan esa parte en la vida. No hay necesidad. Pero así pasaron las cosas y así las hice. 

No estoy sola en esto y hay mucha gente que tenía y tiene situaciones mucho más precarias que las mías, no me quejo. Simplemente, no lo recomiendo. 

Embarazada del segundo gremlin y con una niña de tres años trabajaba en tres sitios distintos, coche para arriba y coche para abajo, tres ambientes diferentes, situaciones muy dispares, mucho curro en los tres sitios y lo que me llevaba a casa. Tenía pesadillas en las que me preguntaban por papeles de un lado y yo los llevaba al trabajo que no tocaba. De hecho una de las veces era festivo en uno de los tres trabajos y yo me planté en la puerta. Normal, todo normal. Lo raro hubiese sido llegar cuerda al final del día. 

Tampoco lo recomiendo, la verdad. 

Y, claro, seguramente esas circunstancias y otras tantas más, que no creo que fuera jamás capaz de escribir por aquí, me han hecho ser flexible cual junto de una orilla de un río de Japón. Pero, mira, no recomiendo vivirlas. Evítalas, aunque eso implique que te cueste adaptarte o que tengas mucha rigidez mental. Da igual, ya se irán limando las cosas, con suavidad, poco a poco. 

Mi nivel de pringadez me ha hecho ser capaz de hacer muchos tuppers, calderos y queques con rapidez y precisión y tener un manejo de los tiempos capaz de asombrar a un relojero suizo. Pero insisto, no vale la pena. 

Lo bueno es que todo lo que aprendí, te lo cuento para evitarte sufrimiento a ti. 

No creo que las penas sea el método de aprendizaje más efectivo, de verdad, se puede aprender desde otro lugar. 

Y desde ahí, desde la empatía y la tranquilidad te recomiendo unas cuantas recetas por si necesitas ahorrar tiempo en la cocina porque vas como pollo sin cabeza. 

El solomillo de pavo con salsa de cebolla va genial para los que odian cocinar, no tienen mucho tiempo o se organizan mal. Lleva muy pocas cosas y tiene todo el sabor de las comidas de abuela.

La foto es fea como un dolor, pero mira, así se nota mi evolución en esto del estilismo gastronómico. No nací sabiendo, ha sido cuestión de práctica. ¡Y lo que me queda!

Estos huevos rellenos son una fiesta, resultones y muy sencillos. No dan trabajo y pueden dejarlos preparados el día anterior. Van genial cuando tienes que llevar el tupper.

Verduras salteadas con salsa de coco y cacahuetes, una manera distinta de comer verduras, que no requiere de ninguna habilidad culinaria y que aguanta muy bien en nevera.

Si lo tuyo en preparar un bocata y salir corriendo o necesitas ideas para cenas.

Te dejo estos 4 rellenos para pan de hamburguesas, que siempre son agradecidos.

Y ahora, que todavía hay papayas en las fruterías y muy ricas. Te recomiendo que rellenes una con esta ensalada de gambas fresca, rica y con muchas verduras. Si la papaya no es lo tuyo, sírvela tal cual la enseño en la receta, en el plato y listo.

Y si quieres algo dulce y sin complicaciones.

Insisto en que pruebas esta tarta de queso, es tan fácil que la hacen mis gremlins SIEMPRE y no falla. NO FALLA.

¡Vivan mucho, amen fuerte, coman rico y brinden por los que no están!

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

Deja un comentario