Corazones heridos y guisos

Hay gente que no me soporta, normal, lo entiendo. Hay días que a mí me pasa lo mismo.

Me gusta que por educación lo que piensen sobre mí lo cuenten en su casa, sin estar yo cerca y sin que pueda oírlo. No necesito estas palabras, pueden decirlas a mis espaldas, es más, agradezco que así sea.

En uno de los peores días de mi vida, en un momento tan doloroso que mi cabeza anestesió a mi cuerpo para no sentirlo todo, escuché a alguien que se esforzaba en decir algo y claro lo que pensaba sobre mí.

Dijo lo que peor que alguien podría decir sobre mí, fueron crueles y poco empáticos y sabían que yo podía escucharlos. En otras circunstancias eso me hubiese dolido, pero ahí era imposible. La situación era tan espantosa que no podía centrarme en mí, todo lo vivía como si estuviera en una especie de ensoñación, disociada perdida e intentando que los minutos pasaran.

En vez de enfadarme, sentí ternura. Fue como si de pronto pudiera ver por sus ojos, lo entendí todo. Según esas personas vivieron la situación yo era todas esas cosas que ellas estaban diciendo, todas y cada una de ellas. En su realidad, en su contexto era todo verdad.

Me dio pena por ellas y pensé en lo fácil que es hablar de los demás, lo buenísimos que somos siempre nosotros y las mil realidades que existen y nos negamos a ver para hacer una línea que separen a los buenos de los malos.

Y me alejé.

Encontré tanta paz en esa decisión, pude centrarme de nuevo en mi dolor y en atravesar ese momento horroroso.

Algo cambió en mí ese día, las palabras lanzadas con dardos y sin empatía ni reflexión ya no me atraviesan. A veces me pinchan, pero no hacen heridas profundas. E intento repetirme a mí misma eso de “lo más fácil del mundo es hablar de los demás y lo más difícil es hablar bien de uno mismo”.

Sentir paz, un estado de calma tranquila es de las mejores emociones del mundo, mejor que la euforia, mucho mejor.

Y hoy te traigo ideas que no te van a dar esa calma ¡ojalá!, pero que puede reconfortar al corazón más dolorido.

Este pollo moruno tiene un olor espectacular, congela bien y está más rico al día siguiente; aceitunas, dátiles, canela, especias…

Bocata de pescado empanado con col , amo esta mezcla y pienso defenderla con capa y espada.

Caldereta de pescado clásica de mi hogar, veo la foto y me entra hambre, así de fácil soy.

Arvejas, es la manera que tenemos por aquí de llamar a los guisantes. Y este guiso de arvejas es un plato de esos de abuelas que te abraza el alma. Por favor, que alguien me obligue a prepararlas esta semana y renovar la foto, que la tengo aquí es de antes de aprender estilismo culinario y tal.

Y para el punto dulce esta tarta de manzana aromática, sencilla, crujiente y divina.

Ven a esta sí le he hecho foto nueva, pero sin estilismo jajajaja. Soy un desastre, pero prometo mejorar.

¡Vivan mucho,amen fuerte, coman rico y brinden por los que no están!

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

4 comentarios sobre “Corazones heridos y guisos

  1. Hola Aroa. Qué fácil es criticar al otro o hablar de otro, yo también lo he hecho. A veces lo he reconocido y pedido perdón. Difícil también. Es fácil hablar sin ponerte los zapatos del otro, qué sabemos del camino que tú estás llevando y en dónde estás nadando en estos momentos, qué sabe nadie de tus duelos y sueños… Y estoy de acuerdo contigo…sentir paz, estar sereno….lo mejor. Gracias por compartir y gracias por tus recetas…a veces sin ganas, hay que seguir en el camino. Quizás mis palabras no te dicen nada a lo que tú expresaste. Te envío por Instagram un reel en el que me reflejo. Quizás, tú también. Bonito día 😘

    Le gusta a 1 persona

  2. Siempre es buena decisión alejarse de personas que no son empaticas contigo, porque implica que nunca serán empaticas porque es su forma de ser, y nunca te aportarán nada, o porque no sienten por ti lo mismo que tú por ellas. Sea una u otra razón, siempre es buena decisión tomar distancia.

    Le gusta a 1 persona

Replica a practicallyamphisbaenae9821a2652 Cancelar la respuesta