Fue hace más de 10 años, yo estaba trabajando en un lugar que no me gustaba nada. Ese tipo de sitios que se alejan mucho de tus valores y que te dan dolor de tripa cada vez que te diriges a ellos. Pues ahí estaba.
Tenía solo una unidad de gremlin, pero sabía que quería otro miniser en mi hogar. Dormía poco, me ponía mala todo el rato —tener neutropenia y trabajar con niños es lo que tiene— y seguía sin saber lo que quería ser de mayor.
Me metía cada semana en todos los portales de empleo y mandaba mi currículum a todas las ofertas que me parecían medio interesantes. Algunos de esos puestos se alejaban mucho de mi perfil profesional, pero me daba igual, porque lo que quería era cambiar de aires.
Vi un anuncio de Ikea, me llamó la atención que decían en la descripción algo así como: “¿Te gusta cocinar? ¿Conoces bien los productos de Ikea? ¿Eres una persona creativa?”.
Se me abrieron los ojos, porque yo era todo eso. Pinché en la solicitud para ver qué era lo que necesitaban.
Resulta que estaban buscando un cocinero que hiciera distintas versiones de los platos de la cafetería de Ikea con los productos de alimentación e ingredientes que ya tenían en la tienda. Aquello parecía un sueño.
Solo había un detalle que resolver: yo no era cocinera ni tenía la experiencia en cocina que pedían. ¡Un detallito de nada!
Cualquier persona normal, cuyo trabajo no tenía absolutamente nada que ver con la cocina, hubiese cerrado esa ventanita en el ordenador y seguido con su vida.
¿Qué hice yo?
Escribí una carta de presentación espectacular explicando que no tenía la experiencia ni el perfil profesional, pero que tenía una pasión descomunal —no grande, qué va, descomunal— por los productos de la tienda y que veía mil posibilidades para utilizarlos en muchas recetas distintas, todas sabrosas y con posibilidad de ofrecerlas en la cafetería.
Es más, ofrecía algunas opciones en la carta de presentación a modo de ejemplo para que vieran que mi capacidad de inventar recetas rápidas y deliciosas a partir de sus ingredientes era real.
Era un texto que daba gusto leer, me lo curré para que te atrapara a la primera, sintieras identificación conmigo y te entraran unas ganas enormes de ir a cocinar albóndigas, codillo y ensalada de salmón.
¿Qué creen que pasó?
Pues nada, que pasaron de mi pelo. ¿Qué demonios iba a pasar? Era una loca que no tenía nada que ver con la cocina insistiendo en que ella sabía hacer cosas preciosas, cuando por currículum ya tenía un trabajo decente en un puesto relacionado con la docencia.
Yo creo que aquello ni lo llegaron a leer, porque no pasaría el primer filtro de “¿Es usted cocinero/a?”.
Normal.
Pero durante un tiempo, cada vez que iba a Ikea jugaba en mi cabeza a hacer recetas con lo que veía en la cafetería y en la parte de alimentación. Me encantaba.
Hace unas semanas recibí un email precioso de uno de los responsables de Ikea, me decía que les gustaba lo que hacía en redes y en mi web y querían contar conmigo para hacer un showcooking en una de sus tiendas, más concretamente en Ikea Lanzarote.
Querían que propusiera recetas para acompañar a sus famosas albóndigas y salmón, mientras enseñaba trucos de cocina y hablábamos de cómo aprovechar los recursos y de técnicas de corte.
Les pregunté en qué fecha estaba previsto el evento, para ver si podía cuadrarlo con el trabajo que ya tenía. Me llamaron por teléfono para explicarme los detalles y me dijeron: el evento es el 13 de marzo.
La conversación me pilló caminando por mi barrio, me paré, sonreí y contesté: “Ese día es mi cumple”.
Creo que me hicieron un regalo.
Les dejo por aquí los datos del evento, es gratis, pero hay que inscribirse.
Aquí tienen toda la información

Aquí pueden inscribirse
*Esta semana me dijeron que ya estaban cubiertas todas las plazas. Me da pena porque me ha escrito gente que quería ir y no llegó a tiempo, ahí yo poco tengo que hacer. Escriban a Ikea para ver qué les dicen, que ellos son muy de escuchar, ¿vale?*
Gracias por ocupar las plazas, no sabía que tenía a gente en Lanzarote, ha sido una sorpresa total, yo pensaba hacer campaña para convencerlas de que fueran a verme, pero se convencieron solitas. Gracias por ahorrar el trabajo. Así me gusta, que ya saben que yo lo que quiero es ser marquesa.
Para compensar les dejo cinco recetas que sé que les harán felices en esta fría semana de marzo.
Gracias por ESTAR.
Las albóndigas con espaguetis favoritas de mi gremlin 2, cada vez que veo el plato pienso en la peli de “La dama y el vagabundo”.

Estas albóndigas de garbanzos no tienen nada de carne, pero si todo el sabor. Lo de mezclar la salsa de yogur con salsa de tomate es un acierto ASÍ de grande.

Las albóndigas de pescado es de las recetas más buscadas en la web y una de las que más fotos recibo, porque se animan a hacerlas en casa. No me extraña, quedan divinas.

Todavía hace frescor y encender el horno no da pereza, es más, se agradece. Las berenjenas rellenas con falsa bechamel de calabacín son perfectas

Y no pienso dejarlas sin postre, el toque dulce de hoy lo dejo para estas trufas con sabor a galletas Lotus, ahora me salen más redonditas, pero me da ternura ver esta foto y ahí la voy a dejar.

¡Vivan mucho, amen fuerte, coman rico y brinden por los que no están!
Yo si he tenido esa suerte, soy afortunada, estoy contenta desde que me inscribí, como el principito que se ponía feliz una hora antes de su cita, pues así estoy 😄😄
De cocina yo se lo justo para salir del paso,pero eso es lo menos importante,te estoy viendo convertirte en marquesa y ya queda menos,mientras, hay que disfrutar del proceso.
Felicidades por cumplir sueños y retos.
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Mil gracias por el apoyo.
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