—¿Qué le haces a la cebolla? En tu casa siempre me sienta bien.
Eso me lo dicen muy a menudo. Ojalá me preguntaran con la misma frecuencia cómo tengo el salón de verano tan hermoso o cómo van las obras de la zona norte del castillo, porque significaría que ya soy marquesa y todo es glamour en mi vida. Pero no, me preguntan por las cebollas.
En fin, cada una a lo suyo.
Pues lo único que le hago es meterla en agua fría, a veces incluso con hielo. Queda igual de crujiente, pero mucho menos picante, y yo la digiero mejor así.

Otra opción es dejarla en agua tibia con sal y un chorrito de vinagre. Así no queda tan crujiente, pero sí pierde picor y puedes dar besos sin tener aliento de dragón.
Ya tú valoras las ventajas y las desventajas.
En cualquier caso, esta ensalada es de esas que se piden una y otra vez, porque la mezcla del dulzor del melón con el salado del queso feta, el crujiente de las nueces y el toque fresco del pepino va genial con esa cebolla.
Ni aliño le hice: me limité a ponerle por encima aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra, tan negra como mi corazón.

Ingredientes
- Canónigos
- Melón
- Pepino
- Queso feta
- Jamón serrano
- Nueces
- Cebolla roja (la dejo en agua fría unos minutos para que pierda picor y siente mejor)
Opcional: aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra.