Las Aroas, las Lauras, los Pacos y las berenjenas

Me llamo Aroa y nací en el 83. No tengo segundo nombre ni nada que se le parezca.

No coincidí con otra Aroa hasta que fui bastante mayor. No encontraba mi nombre en esos colgantes dorados que podías comprar y que tan de moda estaban ni en esas placas que vendían en las tiendas de souvenir con el origen y el significado de tu nombre. Nunca vi que una protagonista de una peli o de un libro se llamara como yo. Y me pasé la infancia y la adolescencia repitiendo eso de «Aroa, así, como suena, sin hache ni nada», cada vez que me tocaba dar mis datos personales.

Hasta que un día fui a trabajar a un centro nuevo me dieron la lista de alumnos y alumnas y leí mi nombre, no una vez, no, no, DOS veces.

Eso significaba que íbamos a compartir un espacio muy reducido tres Aroas. Me hizo gracia, diría que hasta un poco de ilusión. Pero solo al principio, luego me di cuenta de que estaba yo muy malacostumbrada.

Siempre había sido la única Aroa y ahora cada vez que gritaban mi nombre y me giraba me enfrentaba al hecho de que no se dirigían a mí. Notaba como mi cuerpo mostraba una pequeña rigidez al ver que usaban mi nombre para dirigirse a otras personas ¡Cómo podía suceder eso! ¡ Cómo se atrevían! ¡Aroa era yo!

Sentía un rechazo infantil y absurdo por compartirlo, como si me robaran una parte muy pequeña de mi identidad al referirse a otras personas por mi nombre.

Y pensé en todas las Lauras, Marías, Cármenes, Anas e Isabeles. También en todos los Pacos, Juanes, Antonios y Manolos.

Lo que experimentaba al estar rodeada de Aroas era completamente irracional y un auténtico disparate. Entre otras cosas, porque me temo que las Aroas, los Juanes, las Marías y los Javieres son todos un poco lo mismo, muy en el fondo no creo que haya mucha diferencia entre todos los seres humanos del planeta.

A grandes rasgos todos queremos que nos quieran y querer. Bueno, y estar bien alimentados, eso también. Ahí estamos de acuerdo todos.

La semana pasada me escribió una Laura de Lanzarote, una Carmen de Madrid y un David de Gran Canaria. Todos preguntaron los mismo; eso sí, en días distintos, se ve que la sincronización no llega a tanto; querían ideas para preparar berenjenas.

Me hizo gracia la coincidencia de esas tres personas, que intuyo que no se conocen entre sí, en tres puntos geográficos distintos con ganas de zampar verduras y acordándose de una Aroa para buscar ideas. Pues eso, todos en el fondo queremos lo mismo.

Y, aunque un poco tarde, aquí van mis sugerencias para ellos.

Empiezo con un poco de exotismo, estas berenjenas con chutney de mango y chalotas, tranquilidad que el chutney puedes comprarlo hecho y listo.

Y si piensas, para qué demonios voy a comprar yo chutney de mango, qué hago luego con el. Pues, mira este curry de berenjenas es espectacular. O a lo mejor prefieres este delicioso sandwich con champiñones y queso.

Si quieres algo más sencillo los rollitos de berenjena y atún se hacen en la sartén y necesitan muy pocos ingredientes.

Y, por último, si es que todavía no te has atrevido a hacerla, esta caponata siciliana es de esas recetas que una vez la pruebas, la empadronas en tu hogar. Aprovecha ahora, que todavía las temperaturas son suaves, porque fresquita está muy rica.

Espero que tengan berenjenas en su hogar y que sean muy felices con su nombre.

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

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