No sé lo que quiero ser de mayor

Voy a cumplir 40 años y no sé lo que quiero ser de mayor.

Ahora mismo no es algo que me preocupe mucho, pero cuando era más joven y tenía la piel tersa y sin manchas, me mortificaba hasta el extremo no tener vocación.

He hablado de esto muchas veces, pero es que en las últimas semanas ha sido un tema de conversación bastante habitual y quiero contar mis conclusiones.

Siempre te dicen que una buena manera de saber tu «misión de vida»;fuerte término ¿Verdad? «misión», como si fuera yo un astronoauta; es preguntarle a los que te conocieron en la infancia sobre tus habilidades innatas.

Ya sabes esas cosas que a una se le daban bien antes de que nadie te pusiera ninguna etiqueta. Antes de que te dedicaras a potenciar aquello que supuestamente hay que hacer o para lo que alguien decidió que eras buena. Eso que te venía de serie y a lo que seguramente no le des ninguna importancia, porque no te supone un esfuerzo.

¡Ojalá alguna de mis compañeras de primaria me pudieran contar la visión que tenían de mí! No tengo ni idea de lo que se veía de fuera, pero desde dentro yo diría que me gustaba observar, hablar, leer y organizar.

También te aconsejan que observes a tu entorno y detectes para lo que te llaman, lo que necesitan de ti, porque seguramente esté relacionado con tu talento.

Y luego están las típicas preguntas de ¿A qué le dedicarías tiempo aunque no te pagaran?¿En qué actividades te gusta estar involucrada? ¿Qué te da energía? ¿A qué te dedicarías si no tuvieras que trabajar?

En mi caso hay elementos en común y supongo que lo principal lo cumplo. No sé si tengo una «misión de vida», no sé si la encontraré y desde luego no tengo ni idea de si será monetizable.

Pero voy a seguir divirtiéndome mientras lo descubro.

Supongo que lo importante si lo tengo claro;tengo que contar lo que sé. Si aprendo algo, tengo que transmitirlo, porque me da mucho coraje ver a alguien sufriendo si ya yo he pasado por ahí y sé cómo se supera. No puedo quedarme ahí mirando sin más. No me sale. Seguramente me debería dar igual, pero no.

Uno de mis talentos es hacer fácil cosas difíciles. Ese sí que lo tengo identificado. Las cosas facilitas que para complicada ya está la vida.

Hasta ahí. No tengo más información ni tengo claro nada más. No es poco, a mí me vale y pienso seguir profundizando. Es muy fácil, solo tengo que decir que sí a todo lo que me lleve a hacer alguna de esas cosas.

Ya veré si me lleva a algún lado.

Mientras, les enseño por aquí tres platos que cumplen estas premisas, te simplifican la vida en nada y en menos, son puro disfrute y te aseguro que salen sin sufrir. Te lo juro, lo sé, porque ya los he probado muchas veces para ahorrarte a ti los fallos.

Tacos de gambas son inolvidables, las gambas bien crujientes, las tortillas doradas, las verduras frescas y esa salsa son una locura.

Pastel del pastor lo puedes dejar hecho con antelación, luego solo tienes que calentarlo y listo. Haz relleno de más y congélalo, te servirá para hacer una lasaña, empanadillas o para acompañar una pasta.

Tarta de manzana la clásica, la de siempre, como en las pelis americanas con su corteza enrejada crujiente y aromática. Esta receta no falla, vas a tener que creerme, porque probé muchas hasta que dar con la perfecta.

Descansen mucho, coman bien y lean todo lo que puedan y si alguien tiene alguna sugerencia sobre a lo que me tengo que dedicar en la vida soy toda oídos. ¡Ojalá la respuesta sea marquesa!

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

3 comentarios sobre “No sé lo que quiero ser de mayor

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