Niña de agua, tacos de gambas y mareas

De niña, uno de mis juegos favoritos era contar cuántos segundos podía aguantar debajo del agua.

Sentía verdadera fascinación por esa tranquilidad que había ahí: el silencio, lo bonito que se veía el reflejo de la luz entrando en el agua.

Claro que mis continuas otitis no pensaban lo mismo que yo. ¡Qué dolores de oído aguanté de pequeña! Eran horrorosos.

Pero ese silencio debajo del mar, quedarme flotando con los brazos en cruz y dejarme mecer por la marea…Me sentía la Sirenita, pero sin necesidad de acumular cachivaches.

Y hay cosas que no cambian. 

Me da lo mismo si es el salitre en la piel o notar el olor a cloro de una piscina en el pelo: amo estar en remojo.

Me ablando como los garbanzos.

Pierdo mi dureza habitual. Es mi elemento.

En mi infancia, cada vez que iba a la playa o a una piscina pasaba tanto tiempo en estado líquido que, cuando volvía a casa, me bañaba, me desenredaba el pelo con aquel suavizante en forma de tubo verde y me acostaba en la cama oliendo a limpio y todavía con el pelo un poco húmedo, podía notar que flotaba.

Me mareaba en el colchón mientras intentaba coger el sueño. Notaba que mi cuerpo seguía balanceándose, como si estuviera flotando en la piscina. Ese movimiento no paraba.

Era tan real que me bajaba de la cama para comprobar si se estaba moviendo o no.

Creo que era normal, porque solo salía del agua para comer y estaba a cinco minutos de que me salieran escamas.

Soy una niña de agua.

Conocer tu elemento te ayuda a intentar compensarlo, porque anda que no me falta tierra ni nada. ¡Que alguien me regale un poco!

Ya el fuego lo pongo yo, que voy siempre encendida. Y aire tampoco me falta.

Estoy todo el rato en las nubes.

Pero la tierra… Esa no la encuentro de manera natural.

Sigo descompensada. En lo que busco el equilibrio, te dejo cinco ideas para comer esta semana, por si te apetece pasar más tiempo en remojo que en la cocina. 

Estos tacos de gambas empanadas son perfectos para el verano, aunque yo me los zamparía todo el año.

Esta ensalada de pollo con manzana y arándanos es de mis preferidas, la puedes comer sola o de relleno para bocatas o en croissant.

La ensalada de sandía con queso feta y menta es de las que más he repetido en las últimas semanas.

Sopa fría de melón y pepino para hidratarse y disfrutar a tope, porque es deliciosa.

Y sin dulce no te voy a dejar ¿qué te parecen estas tostadas doradas con fruta?

¡Vivan mucho, amen fuerte, coman rico y brinden por los que no están!

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

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