Dolly, Cher y melocotones

No puedo más. Se está muriendo gente que antes no se moría.

Mi Dolly Parton ya partió.

De verdad, estoy afectada.

Parte de mi personalidad se basa en las entrevistas de mi Dolly.

Llegué antes a su desparpajo que a su música.

Recuerdo gritar muy fuerte cuando me enteré de que la canción «I Will Always Love You», la que cantó Whitney Houston en «El guardaespaldas», era suya. 

Estaba en el patio de la universidad y lo leí en un artículo sobre ella de una revista extranjera. Me quedé allí, ojiplática, y supe que me iba a obsesionar con ese mini ser para toda la vida.

Esa señora escribió más de 3.000 canciones y, con el tiempo, decidió dedicar una parte importantísima de su fortuna y de su trabajo a la educación infantil. Creó una asociación para enviar gratuitamente un libro al mes a los niños desde que nacen hasta que cumplen cinco años.

La iniciativa fue idea suya y la creó en honor a su padre, que nunca pudo aprender a leer ni a escribir.

Esto siempre me parte el alma, porque mis abuelas tampoco tuvieron acceso a la cultura. Las pusieron a trabajar desde niñas.

¡Ay, Dolly!

Era lista como el hambre. Tenía una agilidad mental para contestar a los ataques sobre su apariencia que ya quisieran muchos eruditos.

Y poseía una mentalidad empresarial bestial.Ella decía que sabía cuidar de sí misma.

Invirtió en su tierra y convirtió Dollywood en un enorme motor turístico de la zona de los Smoky Mountains, en Tennessee. El parque ya existía antes de llamarse así, pero Dolly se asoció con sus propietarios en 1986 y le puso su nombre, su visión y una parte muy importante de su identidad, quería ayudar a la económica del lugar. 

Tenía tan alta la autoestima como su pelo y se negó a ceder parte de los derechos de su famosa canción «I Will Always Love You» para que la cantara Elvis, cuando le pusieron como condición quedarse con la mitad de los derechos de autor.

Y ahí la rubia les dijo: «¿A mamá gorila con plátanos verdes? No, mi cielo».

¿Quién le iba a decir que décadas después llegaría Whitney y aquella canción sería un éxito mundial transgeneracional?

Bueno, a lo mejor ella lo intuía, porque es obvio que, si algo tenía, era visión.

Estoy muy triste. Ya tuve que aprender a vivir en un mundo sin Bowie y ahora sin Dolly.

Menos mal que nos queda Cher. ¡Menos mal!

Les dejo ideas para zampar durante la semana y así poder reconfortar un poco esta sensación de orfandad de diva que siente mi corazón.

La caponata siciliana es sabrosa, se puede comer fría, templada o calentita y vale como entrante, plato único o de acompañamiento.

Esta es de mis ensaladas favoritas y que más repito, calabacín templado, queso feta y tomates.

Este bocata con brocheta de cerdo, pimiento y manzana es puro vicio.

Los huevos rellenos con un boquerón en todo lo alto es de esas cosas que le recuerdan a Bilbao, fue un viaje espectacular y es como volver a viajar sin salir de casa.

Y de postre melocotones a la plancha con almendras y ricotta.

¡Vivan mucho, amen fuerte, coman rico y brinden por los que no están!

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

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