Me tienen loca de la cabeza con las tortillas de Carnaval (en mi casa también se les llama tortitas), que no encuentran la receta que dónde están, que quieren un tupper lleno, que si las vendo…
En fin, yo quiero ser marquesa, pero así no voy a llegar ¡NO VOY A LLEGAR!
Las tortillas o tortitas de Carnaval son de esas recetas tradicionales canarias que suponen anclajes emocionales y te transportan a golpe de olores y sabores a la infancia. Yo las relaciono con tener días sin cole, con sentirme atendida y cuidada y con la fiesta. Todo lo que me gusta.
Intento darle esos recuerdos a mis gremlins también, porque tengo claro que cocinar es un acto de amor puro y de identidad. No son solo ingredientes y metología, es compartir quién soy a través de los sabores.
Así se hacen en mi hogar, eso no las hace mejores ni peores. Son las mías, sin más.
Las recetas tradicionales tienen mil variaciones, todas ricas y únicas. Si quieres compartir la tuya conmigo estaré encantada de leerte. Me encanta aprender.
En mi hogar se llamaban tortillas o tortitas de Carnaval a las simples, a la más que llevaba anís y limón.
Te dejo la receta aquí para que veas que son muy fáciles.

Pero hay gente que llama también así a las tortillas o tortitas de plátano. Así que te dejo también por aquí la recetas por si necesitas indicaciones para hacerlas. Va genial esta receta para aprovechar los plátanos muy maduros, como yo.

Y por último, mis favoritas, las de calabaza, siempre las hacemos con más canela de la necesaria; pero es que en mi casa nos gustan así. Para mi abuela estas tortillas o tortitas de calabaza no eran las de Carnaval, eran de calabaza y punto jajaja. Las de Carnaval eran las sencillas.
Tienes la receta de las de calabaza aquí.

Después de mucho leer y preguntar, intuyo que eso de cómo llamar a las tortillas de Carnaval va con la clase social o los ingredientes que tuvieran a mano en ese momento. Mi familia tiene orígenes muy, muy humildes y de ahí a que las sencillas fueran ya de fiesta. Y las de calabaza o plátano eran una manera muy económica de generar gran cantidad de postre y aprovechar ingredientes que ya estaban muy maduros. Puro aprovechamiento.
Me encantaría saber cómo se llaman en su hogar, qué variantes son sus favoritas y si conocen otra manera de hacerlas que queden ricas.
Ya lo dijo Celia “no hay que llorar, que la vida es un Carnaval y las penas se van cantando”.