Hay algo meditativo en preparar comidita pequeñita y de colorinchis. Me calma.
Supongo que es la falsa sensación de que lo tengo todo bajo control. Cada una se engaña a sí misma como quiere. Ustedes van por ahí comprando crema anticelulítica, así que no me juzguen.
Si los aperitivos fueran un deporte, me interesaría muchísimo hacerme profesional.
¡Qué placer, la comida en miniatura!
Pequeñas líneas de pintxos listas para defender el fuerte: por la banda izquierda, gildas y banderillas; en la delantera, papas bien condimentadas. ¿Alguien ha visto los quesos? Esos siempre van por libre.
En fin, soy cero competitiva. No me interesa ganar, ni las medallas ni las copas.
Lo que me interesan son los procesos.
Por eso disfruto tanto haciendo comida que se puede comer con las manos. Desaparece rápido. En segundos, ya no queda nada.
Son como los momentos buenos, efímeros, pero calan en la memoria muy fuerte.
Esta tosta con queso, aceitunas y frutos secos me hace salivar con solo pensar en ella.

Ya sé que las gambas no se suelen servir en escabeche, pero este es tan suave y aromático que te prometo que lo vas a repetir, porque encima es muy sencillo.

Soy feliz con este auge de las Gildas, en mi zona, las Islas Canarias, no eran muy habituales y ahora las puedes encontrar con facilidad. Lo ideal es que el almogrote y el bienmesabe también se pudieran encontrar fácilmente ¿verdad? Todo puede convivir en armonía.
En cualquier caso estas gildas con todo son el matrimonio perfecto.

Tostas con uno de los quesos mejor valorados de mi islita junto a pan de millo y mermelada de naranja amarga. Todos los sabores que me gustan juntos y encima con una pizca de tomillo. Me babeo toda.

Y de postre una crema de mascarpone con fresas, fácil, fresca y con el dulce justo.

¡Vivan mucho, amen fuerte, coman rico y brinden por los que no están!