Lujos, lentejas y langostas

«El que necesita lujos para disfrutar, ya es pobre»

Eso me escribió.

A mí el dinero me encanta, me chifla. Me hace la vida mucho más fácil.

Lo sé porque me ha faltado y no es algo que recomiende vivir. La verdad, se pueden saltar esa etapa.

Mi abuela, que fue pobre toda su vida, me contó una vez que su marido, cuando trabajaba en el puerto traía langostas para comer, porque se las regalaban (Es una historia larga. Te la cuento otro día).

La cosa es que entonces no era un alimento que se asociara al lujo y ella terminó tan harta de comer todos los días langosta que se las echaba a los gatos de la calle.

No soportaba ya ni el olor de ese crustáceo tan codiciado hoy en día.

Empecé a buscar información sobre cuándo la langosta se asoció al lujo en España porque la historia de mi abuela me daba vueltas en la cabeza.

Fue a partir de los 60 y 70 cuando el auge del turismo, la mejora en el transporte, las regulaciones de la pesca y el marketing gastronómico hicieron que lo que antes se tiraba a los gatos fuera un manjar deseado y un signo de estatus social.

El valor de un alimento depende tanto de su escasez y de su percepción social como de su sabor.

Y la historia de la langosta viene a mi mente cada vez que alguien me quiere vender algún alimento como súper lujo.

Siempre pienso lo mismos ¿Si nadie me hubiese dicho que este alimento es caro y deseado, me seguiría pareciendo de alta calidad?

Y tengo un listado que son un claro NO para mí.

No es que mi gusto personal por ciertos sabores sirva de algo, no sienta cátedra, no es una verdad escrita en piedra; es solo eso, mi gusto personal.

Mi idea de lo que es el lujo es tan sui generis como yo.

Y sé que habrá quien no me entienda, pero para mí las lentejas son placer absoluto.

En todas sus formas, me gustan más que caviar. No hay color, sigo prefiriendo las lentejas.

Eso sí, en verano, me gustan en ensaladas.

Mi prima Betty comentó el otro día que ella no las solía consumir así y que iba animarse, así que dejó por aquí una recopilación; porque si algo hay en esta humilde web son recetas de lentejas.

Si quieres las comes, y si no las dejas.

¿Qué es el lujo para ti?

Te dejo cinco ideas para zampar esta semana que son dignas de las mejores mesas.

Ensalada de lentejas con mango y aliño verde

Esta vez la ensalada con brevas y lentejas y con un aliño que te va a encantar .

Ensalada tibia de lentejas con queso feta y espinacas .

Ensalada con melocotón amarillo, lentejas y aliño de cilantro .

Y yo si dulce no las dejo flan de mascarpone sedoso y suave.

¡Vivan mucho, amen fuerte, coman rico y brinden por los que no están!

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

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