Iba al mercado de Vegueta con mi abuela cuando era una niña.
Ahí íbamos cargadas como mulas de bolsas que pesaban un quintal y subíamos la cuesta del risco hasta el bloque de la vieja.
Esa cuesta era el demonio: pura inclinación. Divertida de bajar, cansada de subir.
Recuerdo un día con una bolsa llena de naranjas del país, otra con papas y otra con frutas. Hacía calor y había melocotones.
A mitad de ese camino del infierno, el olor de los melocotones lo llenó todo. Estaban demasiado maduros, demasiado blandos.
Le dije a mi abuela que aquello no iba a llegar bien a casa. Estábamos en el descanso de la cuesta.
Era tan inclinada y aquellas bolsas pesaban tanto que nos parábamos a la mitad para coger aire.
Mi abuela, con los brazos en jarras, casi agarrándose los riñones, me dijo:
—¡Calla, niña! Me los dejaron casi gratis porque esos no se podían vender. Luego hacemos algo con ellos.
Casi gratis me pareció el mejor precio del mundo.
Cerré la boca y seguí cargando.
Al llegar a aquella cocina minúscula, llena de trastos y sin espacio para poder cortar bien, veo que mi abuela tritura la fruta. Saca hielo, pone el hielo entre dos paños limpios y va en busca de un martillo.
Sí, un martillo.
No, no es un instrumento de cocina. Un martillo, como el de colgar los cuadros.
Empieza a dar martillazos sobre el paño y parece que el trocito de poyo de la cocina se va a caer abajo.
La ventana de la cocina da al patio de vecinos. Esos martillazos retumban hasta en la casa de Lely. Otro martillazo y luego otro.
Abre el paño,como si esperara un regalo y dentro hay trocitos diminutos de hielo.
Los pone en un vaso obrero y lo rellena con la fruta triturada y un poco de agua.
¡Aroa, toma! Ya tienes una granizada de frutas naturales.
Para las recetas que te propongo hoy no vas a necesitar un martillo, o bueno, eso espero.
Este pollo oriental fue un invento sin haber probado el original jajaja solo fijándome en la foto.

Champiñones rellenos de almogrote, no tengo nada más que añadir, Señoría.

Las albóndigas de merluza es de las recetas más compartidas y no me extraña.

Pasta con tomates cherries y albahaca, lo bueno si es fácil, pues doblemente bueno.

¿Es legal poner las tortillas de calabaza sin que sea Carnaval? Yo digo que sí.

¡Vivan mucho, amen fuerte, coman rico y brinden por los que no están!