No hice la tarea y sopa fría de cerezas con queso feta

No he hecho un carajo de lo que me mandaron.

Bueno, miento, he hecho la mitad.

Me explico: tenía como tarea buscar “algo” para autorrecompensarme por haber tomado decisiones muy difíciles. Valía una actividad, un pequeño acto, un objeto… Vamos, cualquier cosa que mi cabecita loca, que tiende al perfeccionismo y que nunca tiene suficiente, entendiera como un premio.

¿Tú lo has hecho? Pues yo tampoco.

He llegado a la conclusión de que, si llevo tantas semanas detrás de esto y no consigo ejecutarlo, es porque en realidad no tengo claro qué es una autorrecompensa.

¿Tiene que tener un valor real? ¿Quiero comprarme algo? ¿Quiero hacerlo sola o acompañada? ¿Quiero que sea tiempo? ¿Quiero que sea divertido o meditativo? ¿Algo superficial o profundo?

En realidad, creo que la clave está en que no me he parado a escribirlo y, claro, lo que no escribo, no lo entiendo. Si no lo verbalizo, si no me lo digo a mí misma, pues no consigo comprenderlo.

Mi cabeza por dentro es un archivador con un montón de cajones y carpetas que abren archivos dentro de archivos, y es muy difícil encontrar lo que quiero si no sé ni cómo se llama.

El cuerpo me pide salitre por los cuatro costados. Esto es algo que a lo mejor no entienden los de secano, pero, siendo isleña, es fácil que mi conexión con la naturaleza sea el mar. Ahí se calma todo.

Tití Mari siempre decía que el primer baño del año en el mar era importante y que tenías que dormir esa noche con el salitre en el cuerpo, así tuvieras el pelo lleno de arena e implicara tener que cambiar las sábanas al día siguiente.

A lo mejor ahí está la solución: para todo mal, el mar; para todo bien, también.

Yo sé que muchas me están leyendo y estarán gritando: «¡Cállate ya y vete a comprarte un bolso nuevo, muchacha! ¡Deja de darle vueltas!».

Si es que me agoto a mí misma sin necesidad ninguna.

Voy a ponerle fecha a ese baño en la marea y me voy a dejar de historias.

Mientras, les dejo ideas fáciles, porque ya saben que la comida sencilla, que para complicada ya está la vida.

¡Vivan mucho, amen fuerte, coman rico y brinden por los que no están!

Un clásico de todos los veranos en mi casa sopa fría de cerezas y melocotón con queso feta , una delicia difícil de olvidar.

El último descubrimiento de mi hogar el Mafé es un plato típico de Senegal muy fácil de hacer en tu hogar.

Ese guiso marinero es de esos que exigen pan , porque mojar la salsa es un PLACER.

Esto se hace en 10 minutos, es fresco, nutritivo y rico, ensalada con salsa de cacahuetes y fideos de arroz .

Natillas de dulce de leche, rápidas, económicas y golosas.

Publicado por aroaaleman

Hablo mucho y casi siempre de comida. Gordapapa profesional.

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